| “El pulgar oponible” |
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Actualizado: 2021-03-04 |
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ARTE Y MESTER / alejandro hernández lópez
“El pulgar oponible”
Primero que nada, quiero reconocer que estas líneas que a continuación Usted -empático lector- está leyendo fueron escritas con LA MEMORIA (y otras extremidades), por ello, son un diálogo doméstico de la desastrosa cocina que elabora los prodigiosos platillos de nuestra política veracruzana.
Según mi entender la modernidad hecha pancarta gobiernista nos permite creer que la libre expresión de las ideas es un asunto resuelto, un punto que ya no está a discusión pues todos los sectores de la sociedad (incluyendo a los partidos y el gobierno) se respetan en el ejercicio de esa elemental libertad.
Los funcionarios públicos siempre elaboran conmovedores discursos en torno al tema y se aseguran de manera categórica: “no hay censura, no hay represión para expresar nada”…
Entonces, comencemos, vayamos al grano:
¿Para saber quién es quién?.. Hay que mirar los partidos, hay que saber de colores…
Que ya no es como antes donde en el rojo predomina el negro; que el verde no es tan verde, pero si inmaduro; que dentro del amarillo están el rojo-amarillo y ahora también azul, que existe el amarillo-amarillo. Que el naranja es el color del hambre, del hambre que tuvo el hombre cuando estuvo preso y quedó delgado… Pero ahora México es color cuarta-te ya no hay prole ahora hay chairos, pero continúan los analfabetas funcionales pronunciándose.
Durante muchos años los actores tradicionales en el quehacer político y público fueron los partidos políticos y el Estado, éste último a través de sus diferentes órganos. Los partidos políticos entonces monopolizaban la intermediación entre la ciudadanía y el gobierno. Articulaban las demandas de los distintos sectores de la sociedad y las formulaban al gobierno en busca de respuesta pertinente y oportuna.
Su fuerte: la preparación y entrenamiento de los cuadros que ocuparían los cargos de la administración pública, así como la presentación de los candidatos (o figuritas tibias) a los cargos de elección popular.
Y así transcurrió el tiempo, hasta que alguien se cuestionó: ¿Qué es un partido político? Y rápidamente encontró como respuesta… Es la base fundamental para un negocio de inversión con buenos dividendos y jugosas remuneraciones, además ofrece el chance de volver a tus cuates: Diputado, Alcalde, Gobernador, Presidente.
Y también se le ocurrió preguntarse: ¿Quién puede ser candidato de elección popular respaldado por un partido político? La respuesta retumbó: la señorita México, la reina del carnaval, la que interpreta rata de dos patas, el negrete, el que escupía en la cancha de pambol… ay no, no, eso es otra cosa… Pensando unos minutos, se respondió sin darle la debida importancia: “Cualquier animal que al mostrar su pulgar oponible comprueba que es racional y humano”.
Es así como los partidos políticos, los políticos y los ocupantes de cargos públicos en la administración municipal, estatal o federal, se han dado vida ejerciendo el nepotismo, el ratonerismo, el cachetonismo, el valemadrismo, el cinismo, el abuso deliberado y desmedido del poder, haciendo y deshaciendo los erarios en su beneficio, en algunos casos, han usado “el varo, nuestro varo” para quitarse el rostro negro y ponerse uno igual de feo, pero blanco.
Y cada vez son más y más los casos ventilados públicamente de estos ratones grises de la política oscura que de un lado, han quedado gobiernos, políticos, funcionarios y partidos, y del otro, el resto de la sociedad. Durante los últimos años la sociedad civil se ha diferenciado de la clase política dominante: La gran mayoría de los ciudadanos no formamos parte de la élite política que dominan los partidos y el gobierno.
También vale decir que aunque todos somos y podemos ser parte de la sociedad civil, no todos estamos conscientes de nuestras responsabilidades para con la sociedad en general.
Aun así, algunos nos organizamos para enfrentar las necesidades sociales con nuestras propias iniciativas, independientemente de los partidos políticos y el gobierno, y proponemos opciones y procesos alternos a la política pública…
Como bien citara Jorge García Robles: “Ellos y nosotros no somos lo mismo, pinche gente masuda. O nosotros somos peores o mejores que ellos, pero no iguales…”. Por ello, existen notables diferencias entre las organizaciones de la sociedad civil y los partidos políticos.
Mientras para los partidos políticos lo más importante es ganar las próximas elecciones, para las organizaciones de la sociedad civil es más importante la calidad de vida de la presente y la próxima generación.
Además, el partido configura su acción según el modelo adversativo, y las organizaciones de la sociedad civil buscan la armonía mediante diálogo, tolerancia y respeto a las diferencias.
También, para los partidos políticos la ética depende de lo que permita la ley, y para las organizaciones de la sociedad civil, debe prevalecer la moral social fundamentada en el compromiso con el servicio público.
Muchos ciudadanos hemos descubierto que los partidos políticos son incapaces de resolver el problema del estatus político porque son parte del problema.
Algunos de nosotros consideramos que, aunque los partidos aún tienen una función electoral, la acción social responsable requiere de un nuevo enfoque.
Epílogo de greguerías:
Algo que tiene considerables implicaciones es la creencia de que ellos mismos no tienen más recurso que la rebatinga y el fraude para vencer en los comicios.
Los fraudes y más fraudes orquestados por el fantasma electorero han enseñado a la población que el voto no es respetado, de lo que se infiere un desencanto hacia los procesos electorales. El mismo candidato sabe que el voto no sirve para nada, de lo contrario ya te lo estuviera vendiendo…
Se me ocurre pensar ingenuamente en la ingenuidad de nuestros políticos, claro, esos que -en muchos casos- ante nuestros ojos son pequeños e insignificantes por dos razones: confunden bondad con estupidez y amor con humillación.
Yo siempre pienso que a cambio del voto únicamente nos queda rogar (a San Alejo) para que enciendan la luz de su interior y puedan traspasar el ámbito de su propia oscuridad.
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04032021
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