| ¿Me estás leyendo inútil? |
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Actualizado: 2021-01-28 |
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ARTE Y MESTER / alejandro hernández lópez
¿Me estás leyendo inútil?
Lo hace por amor, por amor a su pueblo. Lo dice como si creyera que será alcaldesa de
Alto Lucero de donde es oriunda. Con una sinceridad que lastima habla atrevidamente:
“No sé a qué vengo”… en pleno registro como precandidata a una diputación. “Hay
personas detrás de mí que son las que me van a enseñar esto de la política”... “No vayan
a tomar a mal nada”.
¿Así o más inocente?.. Dijeran las lenguas bífidas.
Cuando uno cree que ha visto todo, termina atónito. Tristemente todos sabemos que “al
inocente en política” se lo comen y en su nombre y con su “fácil firma” se pueden hacer y
deshacer muchas cosas... Claro esto lo pueden hacer los que saben de política -bajo el
entendido- de comer mierda y no hacer gestos. Los que sí saben…
Y si no pregúntenle al canoso que ahora es calvo cómo adecuadamente se armó una
estrategia para su encarcelamiento en aquellos años que hasta parecen olvidados, esos de
política y políticos.
Recuerdo apenas -recientemente- a ese ilustre cantante diputado que llegó obviamente
cantando, luego se robó un cadáver, dejó de ser diputado y fue a la cárcel y después dijo
que no quería saber nada de política. Que él nomás era mariachi, que era cantor. Pero a
veces gana la vanidad, a veces ganan las ganas de decir lo que evidentemente son las
pretensiones de otro-s. De esos otro-s que en lo oscurito podrán hacer el bien común,
podrán hacer valer sus ganas de servir a la región de Misantla. A la gente de aquella linda
región donde las nubes parece que bajan hasta la tierra para platicarle a Uno cosas al
oído.
“La vocación del buen político es -servir a la gente-, pero los incentivos para dedicarse a la
política son el beneficio personal. Incluso el que por vocación se dedica a la política no
puede triunfar, ya que el corporativismo del sector y la búsqueda de intereses personales
lo expulsan. El buen político, el que triunfa, es porque sabe negociar bien con relación a
los intereses de su partido y/o gobierno. Eso no tiene nada que ver con buscar fines
humanistas para la sociedad. Los fines humanistas no son más que un engaño más para
conseguir metas personales”.
Tristes y conmovedoras pueden ser sus lágrimas, pero –ciertamente- son la muestra de
que en verdad no sabe qué hacer, no tiene alcances para dimensionar qué está haciendo.
Y quizás sea tarde mañana cuando despierte siendo diputada. Es increíble cuántas formas
existen, formas válidas para seguir desbaratando lo poco que nos queda de algunas
instituciones, es triste ver como se desmorona esa figura de una legisladora, de una
auténtica diputada y pasar a creer en esa melancolía barata, absurda y patética del viejo
disfraz del movimiento ciudadano. Ser diputada debe ser algo honorable, algo que la
convierte en mejor persona porque se trata de servir -pero aquí se vislumbra- que muy
fácil podrán servirse de ella.
No vale más, ya no más. Alguien debe detener a esos políticos conocedores de la
ignorancia de un pueblo para que no sigan convenciendo a enormes personalidades
fáciles de engañar, fáciles de hacerles creer que nadie los necesita más que el bien común,
pero muy alejados enormemente alejados e ignorantes totales de las reglas de la política.
No vale que se continúe empleando a grandes pero ignorantes personalidades en la
política dentro de este juego de obtener triunfos partidistas a costa de lo que sea.
No cabe duda -como decía el maestro- que no se puede hacer mucho por una sencilla
razón: “la gente inteligente no está en la política”.
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28012021 |
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