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Thursday 22 de October de 2026
Agravios, el fermento de la protesta

Actualizado: 2026-10-20

Agravios, el fermento de la protesta


Por: Efraín Quiñonez León


20 de octubre de 2026


Tiro Libre


Una ola de malestares e inconformidades recorren el mundo. Podríamos empezar registrando aquellos por el tipo de demandas que hacen salir a la calle a los ciudadanos. También, es posible proceder analizando quiénes son los integrantes, frente a quienes luchan y hasta dónde las protestas se desbordan o transitan más o menos civilizadamente.


Aunque por diversas causas, estallan algunas protestas en muy diversos lugares del mundo, lo cierto es que en la mayoría existen varios puntos en común. En principio, la inconformidad social en sí misma. En segundo lugar, los sujetos que la integran. En tercer lugar, el referente oposicional. En cuarto, las insatisfacciones o agravios que estimulan las protestas. Y, finalmente, un contexto de ascenso de gobiernos de derecha.


En España, donde ha existido una larga tradición de protestas sociales y han brotado interpretes sobre los movimientos sociales urbanos, a principios de este mes el “gobierno socialista” encabezado por, Pedro Sánchez, fue sorprendido por una marcha multitudinaria en protesta por los desahucios y por el incremento de las viviendas en renta. Lo que encendió los ánimos fue el desalojo de una anciana de 87 años, Maricarmen Abascal, quien durante toda su vida había vivido cerca del Parque El Retiro, un lugar muy céntrico en la ciudad de Madrid, muy próximo a uno de los lugares emblemáticos de la ciudad, La Puerta del Sol. La anciana fue lanzada de la vivienda y, por discapacidades propias de su avanzada edad, la extraen del inmueble en camilla para trasladarla a un hospital donde finalmente falleció.


Junto con Barcelona y otras ciudades españolas, Madrid soporta el peso de una industria turística que estimula el capital inmobiliario encareciendo estratosféricamente los bienes inmuebles, encareciendo los costos de las viviendas y, sobre todo, las de alquiler. En este escenario, cobran particular relevancia las distintas formas que han adquirido el negocio del hospedaje a través de las aplicaciones más comunes.


En el caso particular de la señora Abascal, una mujer sola, con problemas de salud y dependiente de una pensión, había tenido éxito en tres ocasiones previas de litigios con las empresas inmobiliarias que tienen la propiedad del inmueble; pues, aunque la amenaza del lanzamiento estuvo siempre presente no lograron desalojarla, salvo en la cuarta ocasión que lo intentaron. El punto central del diferendo era el incremento de la renta que había sido “congelada” en 500 euros (al tipo de cambio actual es algo más de 10 mil pesos al mes), pero la inmobiliaria pretendía un aumento de entre 1,600 a 2,500 euros al mes (la cifra más baja implicaba un aumento tres veces superior al monto original de la renta y, en la más alta, poco más de cinco veces); mientras que la pensión de la señora Abascal ascendía a 1,350 euros. Por lo tanto, era imposible que pudiera pagar dicha suma.


La acción de la autoridad, en consonancia con las demandas interpuestas por la compañía inmobiliaria, generó una ola de protesta en solidaridad con la anciana fallecida; más aún, destapó un problema que ya se venía presentando en diferentes ciudades españolas. De hecho, las protestas no solamente dieron lugar a marchas multitudinarias en Madrid sino, también, en Barcelona, Alicante, Valencia; entre otras.


Si bien estas expresiones de descontento tienen una composición policlacista, digamos; la verdad es que en ella participa gente joven. Más allá de esto, la mega-marcha que se llevó a cabo hace apenas una semana en Madrid como resultado de los acontecimientos y las acciones de gobierno, han radicalizado el movimiento y se plantea una huelga; también, un plantón permanente a partir del 11 de noviembre en la Puerta del Sol. Esto ha provocado que el gobierno del izquierdista, Pedro Sánchez, convoque a elecciones anticipadas.


El capitalismo inmobiliario y la industria del turismo no tiene piedad sino intereses. Alcanzar la mayor rentabilidad del negocio del suelo, la vivienda y el hospedaje, es su principal fin que, a la larga, todos habremos de pagar. En lo inmediato, con casos como este que seguirán presentándose hasta que las autoridades correspondientes pongan límites a la voracidad de las compañías inmobiliarias, se confirma que solamente la movilización social y la solidaridad entre la propia ciudadanía es capaz de detener semejantes despropósitos. Pero, al final, esto no resolverá todas las consecuencias que la industria del turismo provoca en muchas partes del mundo.


En el país de la fraternidad, la libertad y la igualdad, por otra parte, vuelve a ser objeto de tensiones políticas provocadas por una ola de protesta de jóvenes inconformes por la precariedad y la baja calidad del sistema educativo. Paris ha sido el epicentro de los desafíos de estudiantes de secundaria y preparatoria que no solamente se siente excluidos sino, también, inconformes por un futuro que observan incierto; mucho más obscuro cuando perciben que el sistema educativo no los prepara con las herramientas adecuadas para afrontar los retos de la competencia en el ingreso al mercado laboral. Al mismo tiempo, ven con preocupación que los recursos públicos se dirijan a financiar los sistemas de seguridad y, en general, el armamentismo y la militarización.


Las confrontaciones no solamente se dan en los medios de comunicación donde los jóvenes han podido filtrar sus demandas y ofrecer sus puntos de vista e inconformidades; pero al mismo tiempo, han pasado a la confrontación directa con los sistemas de seguridad del Estado que se han encargado de reprimirlos.


Como en el caso español, los acontecimientos en Francia igualmente ocurren en un contexto político que debe tomarse en cuenta, pues a principios del próximo año se llevarán cabo las elecciones presidenciales. Además, se sabe que grupos de la izquierda radical se solidarizan y acompañan las protestas de los estudiantes.


Con todo, las manifestaciones no han disminuido sino que, al contrario, la represión policiaca ha encendido todavía más los ánimos por los excesos que se comenten.


Algo similar ocurre en Bélgica y la India. El caso de la India merece analizarse aunque sea brevemente porque, además, tiene referentes para México. Se trata, de nueva cuenta, de un movimiento emprendido por jóvenes estudiantes inconformes con la autoridad y, en particular, con los funcionarios del ramo educativo con quienes se han enfrentado. Al igual que en otras experiencias, las protestas de los estudiantes han sido reprimidas, pero en esta la situación parece ser todavía más violenta. No obstante, el movimiento tomó una fuerza importante que tuvo como uno de sus primeros éxitos la destitución del ministro de educación, Dharmendra Pradhan.


Este movimiento se generó a principios de mayo y, frente a las posturas del gobierno, indirectamente estimuló la creación de un partido político. En efecto, una inoportuna y abyecta intervención del presidente de la Corte Suprema, Surya Kant, quien sin pudor alguno se atrevió a decir públicamente que los jóvenes desempleados y estudiantes eran lo más parecido a las cucarachas y los parásitos. Estas declaraciones encendieron los ánimos, pero muy hábilmente los estudiantes decidieron la creación del Partido de las Cucarachas, justamente después de semejantes despropósitos.


El origen de las protestas esta relacionado con los exámenes de ingreso que no solamente se ha reconocido que tuvieron fallas, sino que los estudiantes interpretan que existió una actitud de las autoridades para excluirlos. En este sentido, el caso es parecido al conflicto que acaba de suceder en la UNAM, precisamente a propósito de los exámenes de admisión en línea. Por cierto, no son las únicas experiencias de este tipo que han presentado “inconsistencias”, dicho sea de una manera eufemística lo acontecido. Pero las tecnologías llegaron para quedarse y hay que seguir perfeccionando los procedimientos, de modo que no haya discriminación de ninguna naturaleza; de hecho, eso encubre el problema de fondo, que la educación marcha a contrapelo de las transformaciones que ya se han dado y continuarán presentándose en las sociedades contemporáneas, sin olvidar el serio problema de la disminución del presupuesto público en ello y que, además, incide en el deterioro de los niveles educativos. Para decirlo en corto y de manera brutalmente realista: la educación no forma, deforma. Resolver esto es una responsabilidad compartida, como el grado de depreciación de los conocimientos a los que hemos llegado en el mundo.


En Italia, las movilizaciones y protestas han sido provocadas por las inconformidades respecto de las leyes anti-inmigrantes, aunque igualmente se filtra el problema de la enseñanza como uno de los resortes de las protestas juveniles. Aquí, también, vuelven a colocarse a la vanguardia los estudiantes, pero igualmente los grupos de izquierda, sindicatos; entre otras organizaciones sociales de corrientes -digamos- progresistas. No hay que olvidar, tampoco, que el gobierno lo encabeza una primera ministra, Georgia Meloni, de orientación derechista. De hecho, existe movimientos en pro y contra de los migrantes. Y esto se hace todavía más complejo porque se mezcla con otras demandas, por ejemplo, la exclusión de estudiantes en el sistema educativo por su condición migratoria.


En Alemania y los Países Bajos, finalmente, los jóvenes vuelven a las calles en protesta por las “campañas hacia la militarización” y el reclutamiento forzado. Al grito de “los ricos quieren la guerra, los jóvenes quieren el futuro”, los estudiantes alemanes se oponen a ser alistados como integrantes de las fuerzas armadas, es decir, del servicio militar obligatorio. En efecto, las fuerzas armadas alemanas pretenden alcanzar una cantidad aproximada de 260,000 efectivos para 2030, pues en la actualidad cuentan con 190,000 soldados en activo; lo que significa que se deben reclutar a poco más de 15 mil jóvenes al año hacia el final del periodo. Ante la oposición que han generado estas iniciativas, el gobierno ha decidido llevar a cabo exámenes médicos obligatorios bajo el argumento de que todos aquellos que sean aptos tendrán el imperativo de alistarse al Ejército Alemán. El ejemplo alemán, también se vive un contexto de ascenso de la derecha y la extrema derecha, cuyos representantes han venido ganando posiciones legislativas y, sobre todo, en el ámbito de los gobiernos locales.


En México, por otro lado, existen movimientos que a escala local y nacional se han manifestado públicamente; sin olvidar que, con menos fuerza, continúan vigentes los malestares como resultado de la violencia y criminalidad existente en el país.


En los últimos meses, aunque hubo ciertas protestas de jóvenes por los errores en los exámenes de ingreso a la UNAM, la verdad es que las autoridades universitarias no solamente estuvieron atentas al conflicto generado sino que, principalmente, aceptaron las fallas e hicieron cambios con el fin de subsanar los omisiones o defectos presentados durante el proceso.


En las últimas semanas cobraron especial relevancia tres movimientos. Uno de ellos tiene que ver con los servicios de salud con dos expresiones de descontento por el mal funcionamiento del sistema en algunas de sus partes. El otro, es el resultado de la falta de agua y su contaminación lo que encendió las protestas en uno de los entornos urbanos más importantes del país, la ciudad de Guadalajara y su zona conurbada. Aunque los conflictos atañen a los distintos niveles de gobierno, de modo que la administración pública en sus diferentes escalas de responsabilidad fue exhibida por sus evidentes incompetencias.


En el primer caso, para decirlo en su justa dimensión, es el resultado del desastre en que dejó el sistema de salud el anterior gobierno de López Obrador y que el actual no ha podido corregir. Y los discursos sobre esta situación no solamente han resultado lamentables sino que, principalmente, resultan negativamente admirables por la incapacidad y la indolencia manifiesta. El encargado del IMSS-Bienestar, por ejemplo, se ha encargado de señalar que van a realizar un recorrido por hospitales para diagnosticar el problema. Hubiese sido mejor no revelar la gravedad de sus errores, si no es que por esas razones ello ha provocado dolor y tragedias familiares porque no se puede atender a los enfermos y, también, porque no hay medicamentos; salvo que se adquieran en las farmacias a precios de mercado. No es ninguna novedad que entre el gobierno y las grandes farmacéuticas hayan existido actos de corrupción; pero es una tremenda insensatez que después de casi 8 años no se tenga al menos una solución parcial para la adquisición de medicamentos.


Este cuadro, de por sí ya complejo, se complica aún más con un conflicto sindical como consecuencia de una negociación salarial entre el gobierno y los representantes de los trabajadores del IMSS. Los trabajadores no están de acuerdo con el incremento, alrededor de 2.7% directo al salario, porque en ocasiones previas han recibido mejores beneficios salariales. Pero el conflicto trasciende lo puramente salarial y gira hacia las condiciones en que los trabajadores de la salud desempeñan sus funciones. Quién sino ellos son conscientes del dolor -físico y emocional- de las familias. Ellos mismo padecen el problema de la falta de inversión en infraestructura hospitalaria, recortes de personal y otras necesidades que han dejado de atenderse. Hace unos días, el delegado del IMSS-Bienestar en Veracruz, de manera brutalmente cínica, presionó y acosó a médicos residentes que le reclamaban la falta de condiciones para llevar a cabo su labor y, sobre todo, las insalubres y hasta la falta de lo más indispensable que no permite llevar a cabo intervenciones quirúrgicas. Para decirlo de una manera caricaturesca, hoy en día puede uno ingresar a un hospital público por un cuadro gripal y termina siendo amputado de una pierna. Por lo tanto, los conflictos que ahora enfrenta los trabajadores de la salud es un problema que a todos nos atañe y debemos estar atentos y solidarios con ellos.


Finalmente, el problema del agua en la zona metropolitana de Guadalajara es un botón de muestra de lo que se nos podría venir encima al resto de las ciudades y zonas metropolitanas del país. En efecto, el tema del agua es toral para la vida diaria. Es un tema muy amplio y, por el momento, cobra mayor relevancia la actitud mostrada por el gobierno local y federal frente a las protestas, aunque principalmente es el gobierno de Jalisco y los municipios conurbados los responsables de las protestas. El problema del agua no empezó ayer, sino que tiene su origen en la falta de inversión y la desatención de las autoridades en sus distintos niveles. La presidenta, Claudia Sheinbaum, conoce muy bien el tema y, de hecho, uno de los programas en que centró parte importante de su campaña fue, precisamente, tratar de resolver ese problema por el estrés hídrico que existe en el país. Lo cierto es que la realidad nos alcanzó y no en las mejores condiciones. Pero, más allá de esto, el agravio mayor es la brutalidad policiaca evidenciada y reconocida por la propia autoridad estatal que, si no hubiese sido por la presión nacional, jamás hubiera aceptado su responsabilidad. Es verdad, también, que se infiltraron grupos violentos (“el bloque negro”) que siempre tratan de aprovechar las protestas legítimas para producir caos; cosa que terminaría por dañar la autenticidad de los movimientos si no tomaran distancia de semejantes acciones. Por otra parte, es increíble que a estas alturas el gobierno no sea capaz de neutralizar estos grupos de presión, como ya lo han hecho en la ciudad de México, por ejemplo.


Así, experimentamos un ascenso de los movimientos de protesta en el mundo y México no está exento de semejante dinámica, va un poco rezagado, pero es casi inevitable que, de aquí a las elecciones, estallen más conflictos. En el mismo proceso, están siendo derrotados en las urnas las opciones de izquierda que no cumplieron sus promesas o que fueron rebasados por las circunstancias, no tuvieron la capacidad de renovarse y sus liderazgos se entronizaron en el poder impidiendo su renovación. De ahí la importancia de los movimientos de protesta y la sociedad civil en su conjunto de no comprometer su autonomía con ningún tipo de liderazgo, sino de llegar a acuerdo con base en los intereses generales. Ese es el gran y no fácil reto.

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