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La respuesta institucional al problema de la movilidad
Por: Efraín Quiñonez León
domingo, 21 de junio de 2026
Tiro Libre
Con la expansión física y la concentración de actividades y población, las ciudades modernas encaran el desafío que significa la movilidad de objetos y personas en el entorno urbano. Desde ciudades de tamaño mediano y no se diga las megaciudades, los desplazamientos por cuestiones laborales, educativas, recreativas o de consumo, convierten el tema de la movilidad en una compleja problemática que no es simple de resolver para autoridades locales.
El gobierno de Veracruz, en la práctica, acepta que este es un reto importante en las principales ciudades de la entidad y, por lo mismo, se ha dado a la tarea de intervenir en varias áreas conflictivas del problema. En este sentido, se proponen varios cambios a fin de modificar el complicado y caótico modo en que los ciudadanos se trasladan dentro de las ciudades veracruzanas. En lo inmediato, se están sustituyendo viejas unidades de transporte colectivo de pasajeros, por otros vehículos más modernos de tipo híbridos con el fin de reducir sus impactos ambientales. Esta modalidad ya opera en el puerto de Veracruz y en Coatzacoalcos (en estos lugares ya funcionan alrededor de 250 unidades, para lo cual el gobierno estatal invirtió mil millones de pesos); y se espera que en el segundo semestre del año esté funcionando en la capital, aunque la topografía del lugar establece retos para el tipo de vehículos, como para el trazo de las rutas.
Este tipo de transporte implantado por el gobierno estatal no solamente es un reconocimiento a la problemática sino que, además, parece que operará bajo el control o supervisión de la administración pública local. No era la propuesta original, pero debido al conflicto que se generó en el puerto de Veracruz, donde los concesionarios demandaron un incremento a las tarifas, las autoridades estatales no solamente se opusieron a subir el costo del pasaje y, al mismo tiempo, modificaron los contratos y/o convenios para un mayor control del sistema.
Otro de los elementos con que el gobierno pretende intervenir en la regulación del transporte consiste en la actualización de los padrones de los concesionarios, el registro de las unidades, las modalidades y, en general, mejorar el control administrativo e intervenir en la regularización de las tributaciones otorgando exención de pagos y/o descuentos.
Desde luego, todos estos elementos son importantes a tener en cuenta si se trata de modificar e incidir en el asunto de la movilidad. Es decir, resulta indispensable la organización y control administrativo, como también lo es la renovación del parque vehicular. Pero todo ello no resulta suficiente si no modernizan igualmente las reglas y leyes que permiten el funcionamiento del sistema. En este sentido, también está en proceso la armonización de las leyes locales a la ley federal de movilidad que ya viene operando desde hace por lo menos 10 años.
A finales del mes de mayo se llevó a cabo en el Congreso del Estado la “Semana de la Movilidad”, si bien se concentró en el tema de la seguridad vial y la difusión de algunas iniciativas ciudadanas a fin de mejorar la movilidad, también se dijo que ya está prácticamente lista la armonización de las leyes estatales a la federal y se espera que se apruebe en el próximo periodo de sesiones.
No está mal que se lleven a cabo todas estas acciones y algunas otras que, al menos en teoría, podemos imaginarnos que podrían estar encaminadas a mejorar los sistemas de movilidad en las principales ciudades de Veracruz, cosa que eventualmente redundaría en beneficio de los ciudadanos, tanto en términos de los tiempos de traslado, como en cuestiones de seguridad y el cuidado del medio ambiente.
Sin embargo, las propuestas hasta ahora implantadas no permiten asegurar que aquellos propósitos puedan cumplirse cabalmente. Es necesario reconocer que la movilidad masiva constituye la alternativa sobre la cual deben enfocarse los esfuerzos de la autoridad, de modo que pueda desestimularse la circulación en vehículos que a menudo transportan a una sola persona. Este es el problema central del caos urbano actual y de los inevitables atascos que a diario padecemos. Hay demasiado vehículos privados circulando por las calles de las ciudades, con frecuencia saturadas por sus propios diseños y porque, además, funcionan como estacionamientos públicos, compactando el arroyo vehicular. Pero disminuir el uso privado de vehículos depende del buen diseño, economía y funcionamiento de un sistema colectivo de movilidad, donde la incorporación de más camiones de pasajeros no que esto pueda ocurrir.
Salvo el hecho de incorporar unidades nuevas a las modalidades existentes, no se nos informa si estas acciones forman parte de una propuesta más general para regular y diversificar las maneras en que pueda llevarse a cabo una movilidad segura y eficiente en las principales ciudades de Veracruz. Como las condiciones espaciales, económicas, políticas y organizaciones son distintas en cada una de ellas, resulta indispensable un diseño de movilidad urbana bajo esas circunstancias. Bajo esta lógica, no se puede saber cómo las nuevas unidades de transporte se insertan en un sistema alternativo de movilidad que considere una diversidad de formas de desplazamiento por el entorno urbano, como ya se practica en muchas ciudades del mundo.
Por supuesto, existe un problema de infraestructura, tanto para mejorar las vialidades existentes, como para las que se tienen que proyectar a fin de garantizar el acceso a una movilidad eficiente y segura para todos. Como a menudo nuestras ciudades crecieron sin prever un crecimiento exponencial en términos poblacionales, los vehículos terminaron por saturar las calles, mientras que el diseño urbano privilegió el transporte privado por sobre otras formas de movilidad en la ciudad. Ahora tenemos el implacable problema de los atascos sistemáticos que somete a un alto estrés nuestras vialidades configurando escenarios de mucho riesgo para los ciudadanos. Modificar este escenario requerirá inversiones monumentales que, por el momento, las instituciones públicas carecen de los recursos indispensables para modificarlo en el corto plazo. No obstante, resulta imprescindible su intervención al menos para facilitar el tránsito, tratar de disminuir los riesgos para la población, así como mejorar vialidades y controlar abusos.
No está mal intentar empezar por regular el modelo de funcionamiento del transporte, en donde los actores principales obtienen ganancias económicas y políticas que poco benefician al ciudadano común. El tipo de movilidad que tenemos hasta la fecha en Veracruz, favorece la apropiación de una renta que beneficia sobre todo a los concesionarios por sobre las necesidades del usuario. En su gran mayoría, las organizaciones del transporte siempre estuvieron ligadas al PRI y mientras ese partido estuvo en el poder, no fue posible una mejora en función de las prioridades de movilidad colectiva. Como lo vimos en el conflicto generado en el puerto de Veracruz, no será fácil intervenir y ordenar un modo de proveer un servicio que arrastra una inercia de prácticas de control corporativo, por más que resulte urgente la participación del gobierno no únicamente para aplicar las normas existentes o las que resulten de las reformas en puerta sino, principalmente, se intercede de manera inercial con propuestas fragmentarias ante una problemática que requiere diagnósticos puntuales, de modo que puedan articularse planes integrales de movilidad que contemplen todas aquellas alternativas que permitan un flujo eficiente y seguro de la población, como de los objetos que a diario transitan por las ciudades veracruzanas. |