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Martes 28 de abril de 2026
Energía e incertidumbres

Actualizado: 2026-04-22

Energía e incertidumbres


Por: Efraín Quiñonez León


Lunes, 20 de abril de 2026


Tiro Libre


En un entorno global de cambio tecnológico nadie podría señalar que la energía es un elemento del cual se puede prescindir. La energía es el motor de la nueva economía, tanto como lo es la mano de obra; aunque este último está cambiando igualmente y con la inteligencia artificial habrá menos trabajo vivo incorporado a las mercancías. Por lo tanto, la humanidad quedará liberada de algunas labores que ahora todavía son desempeñadas por humanos. Asistimos a una renovación radical del capitalismo que, por supuesto, mantiene las desigualdades heredadas y está transformando, aunque todavía en ciernes, los modos de producción y circulación de bienes. Prospera poco a poco una economía colaborativa que opera en red con el uso intensivo de las ya no tan nuevas tecnologías y mover todo esto requiere de altas dosis de energía para su funcionamiento óptimo.


Con todo, llama la atención lo que ahora se discute en los medios acerca de las acciones que está tomando la presidencia sobre las posibilidades de explotación de hidrocarburos a partir del método de la fractura hidráulica. Es cierto que, mientras era candidata, la actual presidenta se mostró siempre contraria a semejante medida, quizás para no inquietar a sus propias bases sociales y aliados que se han opuesto a que el Estado mexicano tome semejantes decisiones para subsanar nuestros déficit de combustible y la dependencia que tenemos del exterior, particularmente de las importaciones que hacemos del gas natural de Estados Unidos que, según se sabe, casi el 70% de nuestro consumo de allá proviene.


La propia, Claudia Sheinbaum, ha admitido que su postura efectivamente era esa, pero la información que ahora posee la obligan a cambiar las perspectiva básicamente por dos motivos. En primer lugar, porque nuestra dependencia puede desembocar en situaciones de riesgo si se suspenden nuestras importaciones debido a cuestiones ambientales o económicas. En segundo lugar, existen avances tecnológicos que al menos disminuyen sus efectos sobre el medio ambiente; en particular el uso del agua y la contaminación con sustancias químicas que posibilitan romper las rocas para obtener los hidrocarburos.


La pregunta inicial ante este panorama es si México está preparado para llevar a cabo la extracción de hidrocarburos mediante esta metodología. Es decir, si el país cuenta con la tecnología para tales fines. Si tomamos en cuenta que Pemex es una de las empresas más endeudadas del mundo, que apenas y cuenta con refinerías del siglo pasado con tecnología obsoleta, y la refinería de Dos Bocas no termina por funcionar adecuadamente; es casi obvio suponer que no estamos preparados para cumplir dicha tarea por nuestra propia cuenta. Lo que a menudo se discute en la prensa nos coloca en una situación de dependencia absoluta. Con otras palabras, México no cuenta con la tecnología para explotar los yacimientos que posee a través del fracking. El principal país que ha desarrollado con éxito esta tecnología es Estados Unidos.


Más allá de esto, una medida de esta naturaleza para intentar solucionar los problemas de energía actuales y futuros no solamente necesitan fondos suficientes para implantarse sino que, también, supone un tiempo de maduración a mediano plazo para comenzar a ver resultados. En Argentina, por ejemplo, se ha aplicado esta tecnología en la zona conocida como Vaca Muerta y tardaron más de una década en obtener beneficios. Dos Bocas se tardó un sexenio en su construcción y es la hora en que todavía no alcanza el 100% de su capacidad de producción, todo esto sin mencionar las “contingencias” que ha presentado desde su fase de construcción.


Ahora bien ¿Este panorama es un impedimento? No necesariamente. Se pueden tomar decisiones al respecto desde el gobierno federal, pero hay que superar varios obstáculos. Uno de los principales es económico, el otro tiene que ver con la tecnología propiamente dicha, y uno más con relación a los contratos y acuerdos para hacer participar a las empresas que cuentan con capital y los conocimientos para esto; sin olvidar toda la trama de ilegalidades, redes criminales y organizaciones predatorias que tienen en el recurso una mina para la apropiación irregular de los beneficios que trae consigo la explotación del petróleo.


Sin embargo, la lógica para comprender el apremio de la actual administración federal no está precisamente en lo que pueda ocurrir en el corto plazo, sino en los riesgos que puedan presentarse y la falta de crecimiento económico no solamente por el factor energético, pero este resulta fundamental para atraer inversiones. En este sentido, la presidencia de la república enfrenta varios problemas al mismo tiempo, algunos son producto de la inacción o comisión de la pasada administración; otros corresponden a las limitaciones propias de este gobierno en términos de capacidades y, también, de las inversiones que está obligado a realizar para la culminación y funcionamiento de obras en proceso. En esta lógica, resulta algo audaz que se pretendan resolver algunos de los conflictos que detienen el desarrollo del país en un entorno adverso y desafiante, pero no hay manera de eludir los retos que significan mejorar las condiciones de la economía nacional.


Dentro de los factores heredados se destaca el problema de la escasez de agua o el estrés hídrico a que están sometidos los recursos naturales en algunas partes del país. De hecho, la oferta de campaña de la presidenta Sheinbaum fue precisamente encarar y tratar de solucionar el problema del agua en algunas regiones del país. Por lo tanto, se trata de un diagnóstico que las autoridades federales ya conocen; de manera tal que resulta contradictorio pensar que se puede armonizar el estrés hídrico del país, con una industria a partir del fracking que exige millones de metros cúbicos de agua precisamente para poder romper las piedras y liberar los hidrocarburos para utilizarlos. Es verdad que hay avances tecnológicos en la materia para optimizar los recursos hídricos, pero eso no significa que no se necesiten volúmenes considerables de agua.


Otro factor que proviene de la administración anterior y esta continuó casi como un dogma fue el de la reforma al Poder Judicial. Se esgrime que el país es más democrático porque el pueblo puede elegir a los ministros, magistrados y muchos funcionarios del poder judicial; pero resulta absurdo no reconocer que la elección del año pasado no solamente fue un proceso complejo, ilegal y hasta ilegítimo, puesto que solamente un porcentaje mínimo del padrón votaron y muchos de ellos “apoyados” en información que proveyó el propio régimen; sino que, también, no ofrece el mejor escenario en futuras controversias por la sencilla razón de que ha dejado de ser y tomar decisiones de manera autónoma.


Otro elemento que al menos resulta sorprendente es en sí mismo el tema del petróleo. A pesar de que la pasada administración intentó paliar el déficit de hidrocarburos y, sobre todo, se enfocó en inversiones para renovar plantas y terminar Dos Bocas con el fin de procesar la cantidad necesaria de materia prima y ser autosuficientes en gasolina; las medidas no fueron suficientes puesto que seguimos importando combustibles y los yacimientos van a la baja. En un escenario así de por sí ya crítico, llama poderosamente la atención el tema del contrabando de combustible y el robo de combustible en tierra, pero también en las plataformas marítimas. En este sentido, resulta inquietante el derrame de petróleo ocurrido a principios del mes de febrero en la sonda de Campeche que, al menos como hipótesis, puede ser visto como un “accidente” provocado por la extracción ilegal de combustibles en alguno de los ductos marinos existentes. Esto, por cierto, no es nuevo. Con anterioridad se han denunciado públicamente casos de extracción ilegal de combustibles a través de buques, como ya sabemos que ocurre con el tema del contrabando de combustibles mejor conocido como huachicol fiscal. ¿Cuántos recursos deja de percibir el Estado mexicano por estas prácticas criminales? Es difícil saberlo, pero en los medios ha circulado que el contrabando puede implicar una sustracción de ingresos al erario superior a los 600 mil millones de pesos (infobae).


En este sentido ¿no acaso sería más conveniente detener esta sangría y procesar a estas redes criminales que obtienen beneficios a través de la extracción ilegal de combustible o la evasión de impuestos por la importación de energéticos que no se declaran?


Por donde se le vea, el escenario es poco afortunado en estos momentos y hasta desalentador, casi imposible de resolver en un entorno en que se han trastocado varios asuntos e instituciones que se han transformado, pero que todavía no ofrecen la certidumbre necesaria para desafíos de esta naturaleza. La presidenta ha sido muy audaz modificando su postura respecto al fracking, pero sabe perfectamente los problemas que esto le puede provocar en lo que resta de su gestión. Por lo mismo, cobra especial relevancia que se haya apoyado en un comité de científicos a fin de valorar qué tan viable resulta esta medida. Esta manera de proceder contrasta, también, con su predecesor quien ignoró por completo a la comunidad científica del país. Si el comité es usado simplemente para legitimar medidas ya tomadas quedarán desacreditados todos.


En resumen, tratar de resolver el problema energético del país resulta un imperativo, es verdad; pero pretender solucionarlo teniendo enfrente un Poder Judicial que no genera la confianza indispensable entre los actores económicos y políticos; un estrés hídrico crítico en varias zonas del país (por cierto, hay una coincidencia entre las regiones del país que tienen problemas de escasez de agua, con las zonas en que puede llevarse a cabo la fractura hidráulica) que amenaza con ser todavía más grave si se lleva a cabo el fracking; se trata de inversiones fuertes cuyos beneficios son a mediano plazo y con tecnologías que con las que no contamos; resulta un camino muy incierto por decir lo menos. Bajo esta lógica, el escenario no solamente resulta sombrío sino que puede tener un impacto ambiental devastador.

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