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Jueves 30 de abril de 2026
Alternativas y peligros

Actualizado: 2026-04-30

Alternativas y peligros


Por: Efraín Quiñonez León


Miércoles, 29 de abril de 2026


Tiro Libre


Desde hace algunos años se vienen ensayando nuevos modelos o alternativas novedosas a fin de hacer más eficiente nuestras trayectorias cotidianas por la ciudad. Con una imaginación digna de encomio tanto arquitectos, como urbanistas, nos plantean opciones interesantes, como la propuesta de la ciudad de los 15 minutos. El propósito manifiesto de ello estriba en la muy sanitaria idea de desplazarse caminando a los lugares que habitualmente visitamos en la ciudad. Más aún, subyace a esta iniciativa moderar el uso de vehículos de combustión interna de tal manera que haya una disminución en los niveles de contaminación, accidentes y estrés.


Se trata de una idea genial, pero me temo que irrealizable al menos dentro del modelo de desarrollo que actualmente mueve al mundo. Los desplazamientos tanto dentro, como fuera de nuestro entorno inmediato, es una “industria” que estimula diferentes negocios y empleos. Además, la tecnología va tan rápido que se desarrollan vehículos innovadores capaces atenuar nuestra huella de carbono, como la movilidad eléctrica, por ejemplo, o la incorporación de energía solar en máquinas compactas para la tránsito individual dentro de la ciudad.


Por otra parte, una propuesta de esta naturaleza implica conciliar intereses con el capital inmobiliario que tiene en el diseño mismo de las ciudades su principal negocio. Los procesos de gentrificación son una muestra nítida de las maneras en que se procede a fin de invertir y rentabilizar los usos del suelo en el espacio urbano.


No obstante, lo que vivimos a diario sobre todo en ciudades de mediano tamaño y no se diga en las megaciudades, es que resulta literalmente un suplicio desplazarse a corta y a largas distancias por el entorno urbano. No solamente resulta un alto costo económico, emocional y en salud lo que el ciudadano tiene que pagar sino, también, el tiempo invertido se eleva no solamente por la expansión física de la ciudad que prolonga los trayectos, cuanto por los atascos que provoca la saturación de vehículos circulando por calles y avenidas. En la Ciudad de México, por ejemplo, se tiene calculado que un trabajador asalariado puede llegar a ocupar hasta un tercio de la jornada laboral tan sólo en el transporte del trabajo a su casa.


Pero, hoy en día se ensayan nuevas formas de movilidad que podrían no solamente ser pertinentes sino que, además, muy recomendables en términos de salud. En la ciudad de Ho Chi Ming, antigua ciudad de Saigón, en Vietnam, existe un crecimiento exponencial del uso de motocicletas para el desplazamiento dada la saturación extrema de vehículos que producen atascos frecuentes. Como se podrá suponer, la circulación resulta un auténtico caos, pero lo peor es que eso ha elevado los índices de accidentes por percances de tránsito; lo que a su vez trae como consecuencia la pérdida de vidas humanas o heridos con distintos niveles de gravedad. Esto no solamente es preocupante en sí mismo, se añaden los costos para activar los sistemas de emergencia y de salud para atender los problemas derivados de las pérdidas materiales y humanas infringidas.


En Teherán, Irán, el país actualmente en guerra con los Estados Unidos e Israel, pueden transitar por la capital casi una familia nuclear completa en una motocicleta. El argumento para semejantes desplazamientos son los frecuentes atascos de tránsito y la economía en combustible. En este sentido, puede decirse que no existe ningún imperativo cultural para calificar de exóticas y muy propias nuestras formas insólitas en que los mexicanos nos transportamos a diario.


En Australia, se ha incrementado el uso de un sistema “novedoso” y eficiente para el desplazamiento urbano, principalmente en ciudades como Nuevo Gales del Sur. En efecto, se ha extendido el uso de bicicletas eléctricas sobre todo entre la población más joven. Pero, el gobierno de la república muestra signos de preocupación ante el elevado número de bicicletas de este tipo circulando por las ciudades, pero lo más inquietante resulta de dos cosas fundamentales. En primer lugar, se trata de vehículos que claramente violan las normas de velocidad porque la potencia de las baterías está muy por encima de lo permitido. Por lo tanto, se trata de artefactos que pueden tener mayor autonomía y, al mismo tiempo, desplazarse a velocidades inmoderadas que, en algunos casos, pueden alcanzar hasta los 80 km/h. En segundo lugar, con base en las leyes existentes y los componentes de estos genuinos proyectiles de tránsito, no está permitido el uso de ellos para trasladarse en la ciudad.


Esto ha sido un éxito para la población joven, pero sobre todo es esta quien mayormente sufre las consecuencias de una conducción que no está permitida. En este sentido, el gobierno declara que este es un problema de salud pública debido a los frecuentes accidentes y, por lo tanto, plantea medidas radicales para disminuir los índices. En efecto, la sensación de libertad y la actitud temeraria con la que se conducen estas bicimotos permite a los jovenes desafiar a la autoridad, aunque a menudo pagan las consecuencia cuando ocurre algún accidente. En los primeros 7 meses de 2025 hubieron poco menos de 250 accidentes y en todos hubo heridos, pero también 4 fallecimientos; aunque los fallecimientos son escasos en el periodo, no es menos cierto que las cifras arrojan un promedio de uno o hasta dos accidentes diarios. Como medida precautoria, las autoridades locales no solamente emprenden una campaña de educación vial y de conducción con base en las velocidades permitidas; pero, además, el gobierno está incautando estas bicicletas eléctricas que superan por mucho los 25 km/h como límite y de inmediato son destruidas. Esto ha dado lugar al surgimiento de una organización de chavos que se llama ebike gangs. Se trata de una auténtica rebelión juvenil surgida durante la pandemia por el Covid 19, pero sobre todo tomó auge poco después cuando en redes sociales los chavos entre 15 y 20 años eran convocados a tomar las calles y, en ocasiones, hasta penetrar en lugares de propiedad privada para sus “rodadas”. La sensación de libertad y la conducción no permitida para estas ebike, permite a los jóvenes desafiar las reglas. Tanto en Nuevo Gales, como en Sidney, es un movimiento que viene creciendo, mientras los gobiernos intentan tomar medidas drásticas prevenir y evitar accidentes fatales.


Más allá de esto, el tema es que en las ciudades contemporáneas tenemos un serio problema en los desplazamientos, en nuestras maneras de conducir, en los vehículos que usamos, en las condiciones de la infraestructura y en el diseño mismo de estas que no están hechas para una diversidad de máquinas que potencialmente se pueden usar para nuestros itinerarios cotidianos.


Este hecho, vuelve a colocar en el centro de la discusión el problema que significa la movilidad en las ciudades actuales y la necesidad de emprender acciones para sistemas complejos en los desplazamientos ordinarios. De entrada, hay que favorecer el transporte masivo y mediante unidades con tecnología moderna. En Chiapas, concretamente, en Tuxtla Gutiérrez, Juan Sabines Guerrero, quien salió del gobierno envuelto en escándalos por corrupción, implantó un sistema de transporte urbano a base de etanol, pero resultó un rotundo fracaso. En Veracruz, en el actual gobierno, se han percatado de la relevancia que tiene este problema en las ciudades más importantes de la entidad. Por eso se ha planteado la adquisición de autobuses para el Puerto de Veracruz, Coatzacoalcos y Xalapa; en un esquema que parece ser una alianza público-privada. No está mal para ofrecer alternativas a la ciudadanía frente a un transporte colectivo que siempre ha sido deficiente, incoherente, incómodo, inseguro e insalubre para los usuarios. Sin embargo, es previsible que esto no resuelva los problemas si acaso no está diseñado en un esquema complejo que encare el tema de la movilidad en todas sus dimensiones y alternativas.

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