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Sábado 25 de noviembre de 2017
Las guardas de la Feria del Libro

Actualizado: 2017-07-31
Crónicas urgentes

Las guardas de la Feria del Libro

Claudia Constantino

Concluyó la 28 Feria del Libro Infantil y Juvenil 2017 allá, en el Colegio Preparatorio de Xalapa, el día de ayer. Para hacer el balance, nadie mejor que Lourdes Hernández Quiñones, la reconocida gestora cultural que llevó a esta feria a sus días de esplendor. En su opinión, un millón setecientos mil pesos, que fue el presupuesto asignado a la feria este año, hubieran bastado para hacer con ellos maravillas. Pero no fue así.
“Para empezar, quitar el foro artístico, fuente de empleo para muchos artistas, además de servir de incentivo para atraer nuevos públicos, fue el primer gran error. No somos un país de lectores. No somos un estado de lectores. No somos una ciudad de lectores. De eso se trata la Feria, de transformar esa realidad”. Comienza a explicarme la querida Lulú.
“Escuché decir al director del IVEC, Enrique Manuel Hernández Almazán, cuando fue cuestionado por cancelar el foro artístico, que -la Feria Volvería a sus orígenes-. Que me perdone, pero mostró su total desconocimiento de los orígenes de esta feria. Yo, que estuve ahí desde el primer año, puedo asegurarle que desde la primera edición, se montó el foro artístico. Se buscaba que nuevos públicos tuvieran razones para acercarse a los libros y a la lectura. Ya bien porque los jóvenes asistieran a oír a algún grupo de moda, porque los niños pidieran a sus papás que los llevaran a ver éste o aquel espectáculo infantil, o porque los adultos se animaran a escuchar algún conjunto de música de sus tiempos. Queríamos que todos, sin importar la edad, caminaran entre los libros, estuviesen rodeados de ellos, con la esperanza de que alguno los atrapara”. Continúa relatando quien dirigiera esta feria por veinte años.
En el origen, de verdad no había presupuesto, sólo talento, ideas y muchas ganas de hacer nuevos lectores. Ni siquiera disponían de este hermoso recinto que evoca la superación y la excelencia, como es el Colegio Preparatorio; con sus bibliotecas históricas y especializadas; con sus salones de clases que se transforman en talleres o en espacios para hacer lecturas en voz alta. La Feria en sus orígenes tuvo otras sedes, estuvo en la escuela industrial, por ejemplo. Pero quienes entonces la organizaban, tenían la humildad de reconocer que para tener éxito, se necesita de la interinstitucionalidad. Corrían otros tiempos, nadie al frente de este gran esfuerzo tenía necesidad de presumir el titulo de Julliard, al tiempo que se exhibe la ignorancia en políticas culturales.
Pero ya se sabe que en este ánimo vengador del yunismo, se están tirando por la borda también los proyectos que sirven. Consolidados, impecables. Como la Feria de la Prepa Juárez. No había necesidad de despedir a Cesar Ceja, encargado de los eventos especiales del IVEC en la administración anterior y cuyos nexos con Duarte no eran más que conocerlo, como el resto de los veracruzanos, y verlo de lejos en algún evento de la institución para la que trabajaba. En cambio, realizaba una extraordinaria labor, al frente del foro artístico de la feria que nos ocupa. Este hombre era un experto. Conocía el camino. Tenía sin fin de alianzas consolidadas.
Esta Feria más que con dinero se hizo siempre con talento. Sabíamos que Rodolfo Mendoza Rosendo, el anterior director del Instituto Veracruzano de Cultura había hecho una magnifica labor. A él de verdad no le daban dinero. Hizo milagros con sus relaciones y su búsqueda incansable de aliados de la cultura de Veracruz. Cuando me despedí de él, me rogó, “Dale a Enrique el beneficio de la duda, es un hombre preparado”. Por varios meses, sólo observé. Cada decisión, cada movimiento, cada anuncio hecho por el nuevo director el IVEC. Esperé a los resultados para abordar el tema.
Los primeros no-resultados ya están aquí. Más allá de la opinión de Lourdes Hernández Quiñones, madre de esta Feria, o la propia, quiero hablarles de la opinión de los libreros: lamentaron la poca afluencia, comparando con años anteriores, producto de la falta de atractivos. También me resulta justo incluir en este balance la opinión de los visitantes, quienes dijeron extrañar el ambiente festivo de este encuentro con los libros. La opinión de los colaboradores que la hicieron posible, para quienes fue una experiencia muy diferente a la de los años atrás, pues escucharon las quejas y la inconformidad de los visitantes, acostumbrados a otro nivel. Todo fue tensión.
En suma, esta edición de La Feria del Libro del Colegio Preparatorio, será como las guardas de los libros. Esa hoja en blanco entre la tapa y el libro. Hagamos lo necesario para que el próximo año, que aún le toca al yunismo, esta experiencia no se repita. Sí intenté preguntar al director del IVEC su opinión al respecto, pero como ya me habían advertido, no responde a los simples mortales, así que me disculpará usted lector porque no pude conseguirle esa versión de esta historia. Veremos si hay más suerte para la próxima. Mientras tanto, vayamos organizándonos como sociedad para que a Xalapa no le sigan quitando lo que de cultural tenia. No Hay Festival. No Festival Internacional de Jazz. Y esta Feria del Libro, lejos de parecerse a las que el actual Director del IVEC dice que ha visitado en Europa y el mundo, se acercó más a barata de libros de los pasillos del metro capitalino.

Cualquier comentario para esta columna que desea mejor suerte para Xalapa a: aerodita_constantino@hotmaiil.es
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