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Jueves 19 de enero de 2017
Irritación por la falta de ingresos de las familias y el gasolinazo

Actualizado: 2017-01-02
AHORA O NUNCA

Irritación por la falta de ingresos de las familias, y por las falsas promesas de Peña de que no habrá más gasolinazos

Juan Bueno Torio

Sin duda este es un tema muy controvertido, pero para comenzar a hablar sobre él y los efectos de los que muchos se quejan hoy en día, debemos reconocer que el precio de la gasolina nada tiene que ver con la reforma energética al contrario, se estableció que a mediano plazo hubiera competencia para que otras empresas y no solo PEMEX oferten gasolinas en nuestro país y los precios entonces pudieran ser más competitivos, desde luego vinculados a los precios del petróleo crudo que es la materia prima y al tipo de cambio ya que somos importadores de este producto.

La gasolina tiene un precio elevado debido el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicio (IEPS) que el Gobierno Federal sigue cobrando para aumentar sus ingresos, por otra parte es también de reconocer que cuando bajaron los precios del petróleo en los países que tienen precios libres tuvieron la ventaja de poder reducir los precios de gasolina y diésel, situación que no sucedió en México, el gobierno utilizó el impuesto del IEPS con cargo a los mexicanos para subsanar la caída de ingresos por el precio y también la caída de la producción del petróleo de exportación.

El disgusto y enojo de la población ante este hecho es debido a los reiterados ofrecimientos de Peña Nieto que populistamente anunció una y otra vez que se acabarían los gasolinazos, lo cual evidentemente ha sido una promesa y compromiso incumplido que hasta parece una burla a la población. Esto es lo que irrita, pero también irrita, enoja, que esta situación afectará a la inflación y por ende la economía de las familias ya que la inflación es el peor impuesto al ciudadano sobre todo por lo precario del salario y los bajos ingresos de la población económicamente activa.

El nuevo precio de la gasolina NADA tiene que ver con la reforma energética tiene que ver con el precio del petróleo, el tipo de cambio y los impuestos, somos un país que importa el 60% de las gasolinas que consumimos. Ahora las refinerías trabajan solo al 45% de su capacidad instalada, son más ineficientes que hace cuatro años pues han cancelado mantenimientos y tienen muchas plantas paradas, lo que obliga a importar cada vez más gasolina y diésel para abastecer la demanda interna.

El precio al público (incluidos impuestos) de las gasolinas en Estados Unidos que es de donde más importamos es de 1.90 dólares el galón en promedio para la equivalente a magna, esto quiere decir que si multiplicamos:

1.90 USD X $20 pesos = $38 pesos por galón
$38 / 3.78 lts de galón = $10.05

Esto nos da como resultado que el precio por litro de gasolina sería de $10.05, solo que el gobierno de Enrique Peña Nieto le pone el IEPS, el correspondiente IVA e impuesto al Carbono, entonces resulta que el precio sube 6 pesos costándonos 16.40 pesos el litro en promedio en el país. Lo que el gobierno le sube a la gasolina con este impuesto va directamente a las arcas federales.
Si multiplicas 6 pesos de "ganancia" del gobierno en los impuestos IEPS e IVA por 800 mil barriles diarios solo de gasolina que tienen 159 litros cada barril por 365 días, resulta un ingreso para el gobierno anualmente con cargo a nosotros los consumidores solo por gasolina, sin considerar el diésel es de $278,568,000,000.00 millones de pesos.

La gasolina se encarece, pero el problema fundamental por un lado son las falsas promesas de Enrique Peña Nieto y por el otro y más grave es que tenemos precios de gasolinas de primer mundo, pero no tenemos salarios de primer mundo cuando el 70% de los trabajadores registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) apenas ganan 2 salaros mínimos, si bien la mayoría de esas personas no tienen vehículo; utilizan transporte público, cuyos concesionarios tienen que pagar el aumento en la gasolina o diésel y por ende subir el costo del servicio para poder obtener utilidades.

Hay personas que no consumen gasolina o diésel directamente, pero se verán afectados en los precios de la canasta básica pues todos los productos que se transportan comúnmente en vía terrestre tendrán que ajustarse pues ahora les costará más caro llegar a sus destinos subiendo de esta manera el costo de los productos y formando una cadena en la escalada de precios.

Nos cuesta ahora 100 pesos más llenar un tanque de 50 litros de gasolina, pero el impacto será más grave en la población que de manera paulatina empezará a pagar mucho más el costo del transporte público y consumo de alimentos, cuando el salario mínimo apenas alcanza para sobrevivir, eso sin contar los 55 millones de mexicanos que viven en pobreza y que también sufrirán las consecuencias de estos “ajustes”.

Es AHORA cuando debemos exigir al gobierno, inversiones en infraestructura productiva vinculada a la cadena de suministros de combustibles para hacer más eficientes y competitivos.

Es AHORA cuando debemos exigir se combata con decisión el robo, adulteración y el comercio ilícito de combustibles como lo hicimos con eficiencia entre 2003 y 2006 cuando se recuperó mucho de lo robado. Si no logramos eficientar el sistema NUNCA aún cuando lleguen las nuevas inversiones en refinerías y en infraestructura podremos pensar en precios competitivos de combustibles.
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