Siguenos
Domingo 25 de junio de 2017
(Des)coordinación fiscal

Actualizado: 2016-12-19
FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO

DESDE A JANELA

(DES)COORDINACIÓN FISCAL

El tema que más ruido ha generado últimamente en la entidad es de la posible salida del estado de Veracruz del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal, situación que ha generado un sinnúmero de opiniones tanto a favor como en contra.

Antes de dar una opinión al respecto, debemos de saber en qué consiste la coordinación fiscal y si ésta es parte del pacto federal o si no lo es y qué beneficios da o cuáles quita.

Bien, la coordinación fiscal tiene su origen en la Ley de Coordinación Fiscal la cual data su entrada en vigor al 1ro de enero de 1980, nada más y nada menos que de la época de Jolopo, una de las épocas en que peor se manejó la economía del país.

Dicha ley establece que los estados pueden celebrar convenios con la Federación, mediante los cuáles esta última se obliga a recaudar desde determinados impuestos hasta la totalidad de los mismos para posteriormente y mediante una serie de porcentajes y fórmulas matemáticas (pasión de economistas ociosos que lo único que hacen es complicar lo fácil) distribuir de nuevo el dinero recaudado a las entidades federativas, municipios incluidos.

Además de lo anterior la referida ley establece la posibilidad de crear una serie de fondos para que los estados puedan cumplir con sus obligaciones en diversos aspectos, siendo éstos para la salud, la educación básica y la tecnológica de adultos, la infraestructura social, la seguridad pública, el fortalecimiento municipal y el de aportaciones múltiples; estos fondos son los que conocemos como el dinero etiquetado, es decir el que se debe de destinar a un fin específico y por lo mismo se debe de justificar su utilización en dicho fin, aunque en realidad se ha desviado y la federación al parecer no se ha dado cuenta de ello al menos en los últimos doce años.

Así mismo la ley en comento permite la firma de convenios de administración de impuestos federales por parte de los estados, mediante los cuales estos últimos pueden recaudar y manejar impuestos que indebidamente son exclusivos de la federación, tales como la tenencia, el expendio de bebidas alcohólicas fermentadas y destiladas o el de producción o venta de productos derivados del tabaco; éso sí se deben de recaudar aplicando la legislación federal emitida para tal efecto y en su momento rendir cuentas de la recaudación efectuada.

El espíritu de esa norma es que la federación recaude los impuestos y luego los distribuya equitativamente a todos los estados a fin de que tanto lo más ricos como los más pobres participen de los mismos de la manera más igualitaria posible.

Pero la realidad es muy diferente, ya que todos los estados han celebrado convenios de coordinación fiscal con la federación y ésta se ha convertido prácticamente en la única recaudadora de impuestos, al grado de que creó un ente especializado para eso: el SAT y los estados se volvieron unos inútiles en materia recaudatoria, es decir el papá gobierno federal en su máxima expresión, ya que no solo consigue la comida para sus hijitos estatales sino que incluso se las da ya masticada.

Lo anterior ha generado una total dependencia de los estados hacia la federación, pues ésta tiene todo el dinero y bien sabido es que quien tiene el dinero tiene el poder.

Pero esa dependencia no ha sido tan mala para los gobernantes locales, toda vez que como buenos adolecentes solo se han dedicado a extender la mano y pedir dinero a la federación sin preocuparse por el coco de todos los gobiernos: el cobrar impuestos.

Lo que ha permitido la existencia de verdaderos gobernadores populistas, despilfarradores y ladrones como Ivonne Ortega, Fidel Herrera, los hermanos Moreira, los Duarte y muchos más, ya que como hemos dicho les basta con pedir dinero a la federación sin tener la necesidad de obtenerlo de sus contribuyentes, es decir no sufren el desgaste que realmente implica el gobernar.

Y por supuesto esta situación tampoco ha sido mala para la federación, ya que al tener el control del dinero y al repartirlo bajo esas fórmulas barrocas por decir lo menos, ha distribuido el dinero como se le viene en gana, favoreciendo a quien prefiere.

Ahora bien, ya que entendimos de qué se trata el sistema de coordinación fiscal, podemos arribar a la conclusión de que el mismo no es parte del pacto federal ya que la norma que le da origen no es constitucional sino que lo es una legislación secundaria, la cual solamente sirve de guía para que cada estado pacte por su cuenta con la federación el esquema fiscal a seguir.

Sin embargo en la realidad todos los estados en su momento firmaron un convenio genérico que la federación les impuso, tal y como cuando alguien da en arrendamiento una casa o contrata un crédito o servicio: el que presta el bien o servicio impone las condiciones y así fue ya que la federación se ofreció a cobrar todos los impuestos para luego distribuirlos, haciendo de los gobernadores estatales unos virreyes en el sentido estricto de la palabra, ya que hoy en día como verdaderas autoridades coloniales dependen de las subvenciones que les da el gobierno metropolitano y no hablemos de los Ayuntamientos quienes como el alcalde de Jalapa, exigen como perros hambrientos (controversia constitucional incluida) las puras migajas del pastel que con ese esquema les tocan.

Bueno, ya vimos en qué consiste el famoso esquema de la coordinación fiscal, así como también vimos que el mismo no es parte del Pacto Federal, ya que no deviene de una norma constitucional sino que lo hace de una norma secundaria, la cual como las de derecho privado da a los intervinientes las pautas para convenirse entre ellos y dentro de esas pautas que la federación establece al proveer el servicio de cobrar impuestos, impone a los estados las cláusulas de abstenerse de la recaudación y atenerse a lo que la propia federación les dé.

Sistema que como ya se dijo inutiliza a los gobiernos locales, ya que renuncian a cobrar los impuestos en aras de una supuesta equidad entre todos los estados, concediendo a la federación esa facultad y trayendo como consecuencia la irresponsabilidad de los gobernantes locales, ya que se evitan el sufrimiento que cualquier gobierno en el orbe tiene al cobrar los impuestos, limitándose solo a pedírselos al gobierno federal.

Dentro de la doctrina clásica del federalismo tenemos que los estados en su origen son soberanos pero minúsculos y para crear una nación más fuerte se unen entre ellos y constituyen una federación, a la que le ceden muchas facultades, entre ellas el control de la política exterior, la organización y el mando de las fuerzas armadas así como la jefatura del Estado y la del Gobierno en un plano de igualdad frente a Estados extranjeros, sirviendo como ejemplo natural el de los Estados Unidos de América y como otro más bien inducido, como la República Federal de Alemania, ya que por su origen tendía a aplicar el mismo sistema federal, mas necesitó la imposición norteamericana al final de la guerra para obtenerlo.

Aplicando al caso de nuestro país el segundo de los ejemplos señalados pero con sus matices, ya que si bien es cierto que el sistema federal no se nos impuso como consecuencia de una guerra, también lo es que lo conseguimos por imitación de nuestros vecinos y en contra de nuestra tradición centralista, la cual fue maximizada con los Borbones que dirigieron el final del periodo colonial y que como buenos franceses tendieron a centralizarlo todo.

Y la coordinación fiscal no es más que una medida centralista, ya que establece las bases para que la federación se imponga a los estados en aras de una supuesta igualdad entre los mismos pero que en verdad supone el avasallamiento de los estados por parte de la federación, contraviniendo la esencia del sistema federal, ya que en el mismo los estados miembros deben de mantener a la federación y no al revés como en nuestro país acontece.

Y sí, así es queridos lectores, ya que acaso ¿Sabían que el IVA es un impuesto local?, o que ¿El ISR también lo es?; pues sí lo son y no son federales como lo creemos, ya que merced a los convenios de participación, nuestro estado (y hablo del estado de quien lea esta columna), lo cedió para su cobro a la federación, ya que como dijimos antes, el cobro de impuestos no es una atribución constitucional de la federación, debido a que un principio contenido en la propia Constitución de la República dice que lo que no está legislado para la federación en la propia constitución corresponde a los estados y en el caso de los impuestos éso aplica.

Ahora bien, dirán que la coordinación fiscal es buena porque reduce las desigualdades entre los estados, ya que no es lo mismo la Ciudad de México que Chiapas o Oaxaca, pero yo les contesto diciendo que tampoco son iguales Nueva York y Wyoming y lo podemos ver en su nivel de desarrollo.

Ahora daremos nuestra opinión respecto al sainete que se armó en ese tema.

Lo ideal sería que en verdad se abjuraran los convenios de coordinación fiscal, ya que eso permitiría al estado de Veracruz recaudar sus impuestos y contribuir al mantenimiento de la federación y no al revés como ahora acontece, ya que ése sería un verdadero federalismo y lo mismo deberían de hacer los demás estados, lo que pondría en pánico a la federación.

Sin embargo creo que ésto no se trata más que de una bravuconada del Gobierno de Veracruz, ya que si en verdad quisiera la desincorporación fiscal ya hubiera iniciado las medidas tendientes a ello y no estaría amenazando con hacerlo como ahora acontece.



felfebas@gmail.com

Twitter: @fefebas

--
Lic. Felipe de Jesús Fernández Basilio.
Avenida 20 de noviembre Oriente 333 interior 1A, Jalapa, Veracruz, México
Teléfono: 2281248986
Entradas
AVC Noticias 2013 - Contacto redaccionavc@hotmail.comDiseño Amarillo Estudio • Programación Firewall Soluciones