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Jueves 19 de enero de 2017
Eugenia

Actualizado: 2016-11-21
“DEBO NO NIEGO; PAGO LO JUSTO”
María Teresa Carbajal Vázquez
“Que todo aquél que se queje con justicia, tenga un tribunal
que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el arbitrario”.
José María Morelos-

La sentencia recaída al Juicio de Amparo que promovimos para Eugenia y que fue tramitado en un Juzgado Federal con residencia en Tuxpan, Veracruz, es por supuesto una de las mejores noticias que el Barzón recibió este año.
Este gran triunfo amparador, cuyas líneas textuales son: “…En consecuencia de lo anterior los actos reclamados violan en perjuicio de la parte quejosa las garantías consagradas en los artículos 14 y 16 Constitucionales y en esas condiciones lo procedente es conceder el amparo y protección de la justicia federal solicitados a efecto de restituir a la quejosa (Eugenia) en el goce y disfrute de su garantía individual violada”.
Fallo federal, que pronunciado, en un tiempo de discursos memorizados y estériles de presídium; en relación a la mejor cobertura de los derechos humanos, que se dice, ha traído consigo la Reforma Constitucional del año 2011. Nos conforta, nos alienta; y se fortalece nuestra confianza en que, alcanzar la justicia es posible.
Para una mejor comprensión del caso, voy a ponerlos en contexto. Eugenia nació en el año de 1951 en Chicontepec, Veracruz, lugar en el cual ha vivido toda su vida, es viuda y tiene dos hijos. En el año 2009, fue demandada en el Juzgado de aquél lugar para hacer el pago de 3 pagarés que de conjunto suman casi trescientos mil pesos sin contar intereses.
Ella refiere, que sí conoce a la persona que la demanda, pero que jamás recibió en préstamo, la cantidad que se le pretende cobrar. Hechos que serán materia de otra instancia, porque lo importante en un primer momento era alejarla del umbral de la escrituración de su casa a favor del acreedor.
Y es que cuando llegó al Barzón RC, hace casi dos años, traía consigo una notificación en donde le hacían de su conocimiento que su casa-habitación había sido adjudicada de manera “directa” esto es de modo automático y sin procedimiento de remate a favor de su acreedor. Porque este –el acreedor- tenía a su favor una sentencia que condenaba a Eugenia al pago.
Sentencia que se obtuvo de un modo fácil, pues Eugenia ni siquiera contestó la demanda: por ignorancia, por desconocimiento de sus derechos y por no saber qué hacer. Situación demasiado común en zonas urbanas y más aún en las zonas indígenas y/o marginadas.
Desde aquella fecha, iniciamos una batalla legal para evitar que le fuera arrebatada su propiedad a Eugenia. Nadie le daba esperanzas e incluso ella relata que personal del mismo Juzgado le decía que ya no se podía hacer nada y que lo mejor que podía hacer, era salirse y entregarle su casa al demandante. Dice haber recibido por parte de los funcionarios a cargo de la impartición de justicia, maltrato verbal y negativa a cumplir con sus funciones cuando ella acudía al juzgado a solicitar copias de su expediente.
Estos hechos arbitrarios e indebidos de parte de los funcionarios judiciales fueron en su oportunidad motivo de Quejas tramitadas ante el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz por conducto del H. Consejo de la Judicatura; en donde contamos con la oportuna intervención del Presidente de esta institución, para atender nuestra petición que en lo medular consistía en: ser tratados con respeto, justicia y equidad.
Para ese entonces ya habíamos interpuesto el Amparo, -cuyo resultado hoy celebramos- sin embargo en un principio nos fue desechado, por esa mala costumbre que tienen ahora los juzgados federales de desechar todo para no ‘desgastarse’ en hacer un análisis integral de la demanda de amparo y del acto reclamado. Después, un Tribunal Colegiado con residencia en esta ciudad de Xalapa, Veracruz, ordenaba al Juez de Tuxpan admitirlo a trámite y conocer del asunto; mismo Juez Federal quien el pasado 6 de junio, nos notificaba la sentencia amparadora.
Esa sentencia, en resumen echaba abajo la adjudicación directa ordenada por el Juez que reside e imparte justicia en Chicontepec, Veracruz; por serias violaciones al procedimiento.
Hace apenas dos meses me reuní con Eugenia en el Puerto de Tuxpan, y de ese día recuerdo que mientras caminábamos del Juzgado a la terminal de autobuses, con el sol a plomo, mientras ella llevaba tomada de la mano a su pequeña nieta, pues ese día no tuvo con quien dejarla; me platicó que sus vecinos le decían “eres un caso raro, aquí nadie se defiende, nunca nadie se había defendido como tú, aquí (en Chicontepec) lo común es que los agiotistas tienen buenos abogados, y que las casas que les gustan, se las quitan a la gente”.
A lo que ella me refiere que contestó “tengo derecho a defenderme, y lo voy a seguir haciendo, no quiero perder mi casa, es lo único que tengo”. ¡Se hizo Justicia! Ahora, de nuevo hay esperanza para Eugenia.
Contacto elbarzonrc@yahoo.com.mx, @terecarbajal
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