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Thursday 27 de August de 2026
Ofuscados y fascinados

Actualizado: 2026-08-21

 


Ofuscados y fascinados


Por: Efraín Quiñonez León


17 de agosto de 2026


Tiro Libre


En la prensa nacional y regional del país, periodistas, editorialista, comentaristas y, en general, todos aquellos que ejercen en algún grado o por algún motivo el oficio periodístico, se han dado un suculento banquete con la famosísima carta de uno de los vástagos del expresidente, Andrés Manuel López Obrador. Aunque para algunos no podrá ser más que un distractor; no es lo mismo para otros que enjuician con severidad los despropósitos de, Andrés Manuel López Beltrán.


Si no fuese por el ridículo y el sarcasmo involuntario, la carta dirigida al presidente de los Estados Unidos de quien hoy recibe a carretadas publicidad (si bien negativa, pero ganada a pulso) no solicitada, sino que es el producto de sus propios dislates y excentricidades, semejante comunicación no formaría más que parte del anecdotario “de una política exterior” vestida con el ropaje de la amenaza y un nacionalismo para encubrir excesos e impunidades. Pero la tal misiva viene acompañada en reversa de toneladas de una ignominiosa ofensa que una ofuscada cabeza jamás podría advertirComo ya se han ocupado con profusión los medios de comunicación de los exabruptos come-tidos por Andy en su carta al presidente Trump, intentaremos otras vías de análisis desde una postura contrafáctica, de modo que podamos plantear algunas hipótesis que nos permitan com-prender algunas de las razones sobre las tensiones entre los gobiernos de México y Estados Unidos.


Sin embargo, considero que, en sí misma, la carta nos revela algo más profundo y, quizás, hasta perversamente calculado. Con las invocaciones a la soberanía y el patriotismo, el caso trata de medir cual podría ser eventualmente el respaldo que pudiera tener la detención de algunos de los más altos funcionarios de la administración anterior, cosa que no excluye al propio expresidente. La preocupación en el entorno inmediato y familiar del líder máximo del morenismo la externó su propio hermano con la siguiente frase lapidaria: “no les interesa el chico sino el grande”. Por otra parte, la difusión de la carta revela un respaldo de la coalición gobernante en torno a la figura de, Andrés Manuel López Beltrán. Ningún otro personaje del régimen ha provocado un apoyo similar. No olvidemos que se trata de un candidato en campaña y, la cancelación de la visa, lo coloca en los medios de comunicación como víctima del imperialismo yanqui, alimentando la narrativa del nacionalismo y el ataque a la soberanía del país.


Por lo tanto, prácticamente no haremos alusión a la inopinada y arrogante carta que ha sido la comidilla de todos estos días, salvo en dos aspectos que nos muestran el estado de ánimo de su autor: la flagrante contradicción en la que desemboca su desenfreno y la megalomanía que subyace al arrojo que sin pudor ni economía muestra a lo largo del texto. Son más que evidentes los delirios de grandeza del remitente, que se permite la desmesura de tratar al presidente de los Estados Unidos de una manera tan familiar que hasta se atreve a darle consejos, como retirar a funcionarios de alto nivel en su administración porque le hacen mucho daño. Y después de colocar en la carta su extrañeza y sobre todo su malestar por la revocación de su visa de ingreso a los Estados Unidos, el presidente de esa nación debe de estar en la más absoluta perplejidad y en la incomprensión de lo que desea su interlocutor; porque una cosa es cierta, señalar que “no le causa ningún problema el no visitar” ese país, ya que vive momentos “decadentes”, no es precisamente la mejor ruta para recuperar el privilegio de la visa.


Pero vamos por partes. A la sociedad, los medios y el gobierno de los Estados Unidos, le tienen sin cuidado, vamos a decir, las incomodidades que le causa a un ciudadano mexicano por la facultad que asiste a las autoridades de aquel país de ofrecer o cancelar, a través de un docu-mento como el visado, el ingreso de alguna persona de cualquier lugar del mundo. ¿Por qué hacen esto las autoridades norteamericanas? No solamente porque aplican sus reglas y, en el terreno puramente especulativo, pueden existir muchas razones para semejante medida.


Ahora bien, el contexto, la persona y las relaciones bilaterales, sobre todo en relación a los mo-mentos de tensión que se han estado viviendo, son elementos relevantes que nos permiten con-jeturar al menos algunas de las hipotéticas razones que dieron lugar a semejante medida. Por cierto, no se trata de un asunto que nada más involucra a una persona, ni solamente a México, ha sido una política que está aplicando el gobierno de los Estados Unidos hacia muchos países del mundo; lo que, a su vez, configura una política exterior intervencionista, tal y como se viene haciendo con las naciones de América Latina, por lo menos; el caso más brutal de esto es lo que recientemente sucedió en Venezuela.


Desde la captura o, mejor dicho, el secuestro de, Ismael Zambada, derivado de una traición de su entorno más intimo, y su traslado hacia una cárcel en Nueva York donde está siendo juz-gado, se desgranaron una serie de hechos y circunstancias que han tensionado la relación bila-teral. De manera directa, el gobierno norteamericano solicitó la detención con fines de extradi-ción del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, por su participación junto con el cártel de Sinaloa con el fin de introducir drogas a aquel país. La respuesta del gobierno mexicano fue el encubrimiento bajo la consigna de que no lo sometería a proceso “si no se entregaban las pruebas”. Todo esto ocurrió a finales del sexenio anterior.


Con el gobierno de Claudia Sheinbaum, se destapó el espinoso asunto del contrabando de com-bustible que manchó la reputación de la Secretaría de Marina, por el involucramiento directo de familiares cercanos del ex-secretario de la institución castrense, y también, se han mencio-nado líderes muy importantes en la coalición gobernante y empresarios en una trama macabra en las que el Estado deja de recibir montos importantes de recursos por, al menos, el delito de evasión fiscal. Lo que cualquier mortal puede interpretar adecuadamente como una red crimi-nal que incluye, por lo menos, a agentes estatales, empresarios, líderes políticos e instituciones de seguridad del Estado. No se necesita estudiar un posgrado para tener la certeza, con un mínimo de información, que se trata de una amplia red de colusión de intereses que puede operar gracias a la protección política de la que gozan.


Después, nos enteramos de una operación encubierta donde participan agentes de la CIA en un operativo a fin de destruir un laboratorio de producción de drogas en la sierra chihuahuense. Según los reportes oficiales, es posible conocer los hechos y los participantes porque ocurre un accidente en el que fallecen dos agentes de la CIA y otros miembros de las instituciones de seguridad del Estado. Esto, a su vez, detona un conflicto político entre el go-bierno federal y el estatal que tuvo como consecuencia, entre otras cosas, la renuncia del fiscal de la entidad; amén de las amenazas con que se presionaba a la gobernadora, Maru Campos, de que podía ser objeto de juicio político para destituirla.


En el mes de julio, es detenido en su residencia de la ciudad de Ensenada, Baja California, el exgobernador de esa entidad, Ernesto Rufo, acusado de participar en una red de contrabando de combustible dado que forma parte o es accionista minoritario de una empresa presunta-mente involucrada en ese delito. Más allá del caso como tal, lo que nos muestra son las dos maneras de proceder del aparato de justicia. Con rudeza desmedida se detiene y se encarcela en un centro penitenciario de máxima seguridad al exgobernador de Baja California; mientras que al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se le protege.


Como parte de este apretado recuento, debe sumarse el tema de la renegociación del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y si bien el gobierno mexicano ha superado con relativo éxito el tema de los aranceles, lo cierto es que la amenaza es permanente.


El síntesis, la carta de López Beltrán cumplía varios propósitos y algunos quizás no declarados o esperados. En primer lugar, un ajuste de cuentas al interior de la colación gobernante que incluye a la propia presidenta del partido y a quien ocupa la silla presidencial, pues al interior existen tensiones para la designación de candidaturas. En segundo lugar, se trató de desactivar un escándalo por la suspensión de la visa, pero al final ello no pudo evitarse. En tercer lugar, tomar el pulso o los ánimos sociales de reaccionar con la movilización ante un eventual “cap-tura” de alguno de los líderes más importantes del morenismo. Cuarto lugar, colocar el tema en la agenda pública “de la agresión imperialista” por la suspensión de la visa a un ciudadano mexicano. En quinto lugar, las medidas tomadas por el gobierno norteamericano no solamente responde a la lógica de sus propias facultades, pero, además, se trata de una decisión de política exterior que no solamente afecta a México, sino a toda América Latina, por lo menos. La discu-sión no está si los Estados Unidos son intervencionistas o no, puesto que las “evidencias o se-ñales” indican que de eso se trata, es decir, de intervenir en los procesos políticos internos de los países. En el caso particular de México nos toma en una situación de extrema vulnerabilidad porque no solamente el Estado sino, también, la presidencia y la sociedad se encuentran en un grado de debilidad siendo presa fácil de la redes criminales que operan en el país y existen sobradas muestras de que hay protección política, lo que explica las dificultades para pacificar el país, erradicar la corrupción y la impunidad; al mismo tiempo en que se reconstruyen las instituciones públicas del país. Tal como nos encontramos somos extremadamente frágiles ante la recomposición imperial en el mundo que tienen los ojos puestos en el país y vienen por los recursos que pretenden apropiarse no por las buenas. Pero, también, somos débiles ante el “enemigo interno” que acecha desde las sombras siendo capaces de pactar con actores políticos la defensa de sus intereses. Es una gran ironía, por decirlo de alguna manera amable, que sea desde el exterior desde donde provienen los impulsos más fuertes que motivan algunos cam-bios en el país.

Tiro Libre
Efraín Quiñonez León
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