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Martes 27 de enero de 2026
El verdadero fin de las dictaduras

Actualizado: 2026-01-18

FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO


DESDE A JANELA


EL VERDADERO FIN DE LAS DICTADURAS


Todas las dictaduras sin importar su supuesta ideología tienen como único fin perpetuarse en poder por los siglos de los siglos y para ello buscan destruir y/o cooptar a todas las instituciones que les pueden hacer un contrapeso o que en un determinado futuro puedan validar su remoción del poder.


Los acontecimientos recientes en Irán nos dan una gran lección sobre el espíritu verdadero de las dictaduras, ya que su élite en el poder se valió de preceptos religiosos para obtener el poder y también los ha utilizado para afianzarse de tal modo que no existe más autoridad en todo el país persa que su Ayatola o pontífice supremo.


Sin embargo, ni el ayatola ni mucho menos sus secuaces buscan que los preceptos del Corán guíen la vida pública en ese país, ya que si así fuera no habría manera de explicar la imposición del terror a todos sus habitantes, ya que por la naturaleza de toda religión es buscar el bien de la comunidad.


En cambio, el Ayatola quiere tener todo el poder y tenerlo siempre y para ello mata a quien ose cuestionar su autoridad.


Sí, Irán es el país líder en ejecuciones públicas (para infundir mayor terror) en el mundo; Irán también es un país que tiene una de las policías más brutales del orbe, quienes matan sin despeinarse a cualquiera que se manifieste en contra del gobierno.


En resumen, la teocracia iraní no está construida para honrar a Dios (Alá), sino que está construida para que los iraníes sean siervos del ayatola por muchas generaciones.


Del otro lado del mundo, en nuestra América Latina tenemos otro caso muy ilustrativo sobre el verdadero fin de las dictaduras en la isla de Cuba, ya que ahí triunfó una revolución bajo el supuesto ideal de llevar el progreso a todos sus habitantes y en nada le inmuta a la casta revolucionaria haber logrado justo lo contrario, ya que empobrecieron a los cubanos de una manera que nunca antes lo habían visto en toda su historia.


Pero eso no importa, ya que llevan más de medio siglo en el poder controlando y reprimiendo sin piedad a todo tipo de disidencia, las penas por manifestarse en contra del régimen pueden ser veinte años de prisión o incluso mayores.


En suma, en Cuba el progreso revolucionario no importa, lo importante es que la camarilla que se encuentra en el poder no caiga nunca.


Y así en el mundo tenemos muchos más ejemplos de todo esto, ya que a los rusos les prometieron la restauración de glorias imperiales pasadas y aunque cada vez se ve más difícil la consecución del objetivo, su autócrata se encuentra cada vez más afianzado en el poder; a los chinos les ofrecen cierto progreso y los únicos que se benefician realmente de ello son las élites del único partido que puede acceder al poder: el Partido Comunista.


Así es, en el caso de las dictaduras la “ideología” es un mero pretexto para eternizarse en el poder que es lo único que realmente les importa y nada mejor lo demuestra que el caso de Venezuela, en donde a la camarilla que está en el poder no le está importando en lo absoluto tragarse todas y cada una las palabras que profirieron durante un cuarto de siglo al inclinarse ante el país que supuestamente detestaban, ya que su apuesta es mantener el poder a toda costa, aunque eso implique hacer al pie de la letra todo lo que los estadounidenses les indiquen.


Y la lección que todo esto nos da a los mexicanos es que desconfiemos cuando se construyen mayorías falsas que controlan al constituyente permanente, que veamos con el mayor de los recelos cuando el poder judicial ha quedado en manos de peleles que desconocen absolutamente las funciones de dicho poder y sobre todo que rechacemos cualquier intento por cambiar el régimen electoral por uno que facilite la construcción de mayorías desde el poder y dificulte la realización de campañas por parte de la oposición.


Todas y cada una de estas medidas están diseñadas para que la camarilla que detenta el poder, no lo suelte nunca.


Eso de “por el bien de todos, primero los pobres” es un pretexto que a nadie del gobierno le importa en lo absoluto cumplir y muestra de ello es el abandono deliberado en el que se encuentra el sistema público de salud.


No señores, a la transformación que no fue ni tampoco será los pobres no le importan, sino que lo que verdaderamente le importa es preservar el poder absoluto “in secula seculorum”.


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X: @FelipeFBasilio


 


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