Cerro de la Galaxia: un área natural cercada por la ciudad y la falta de presupuesto

Por: AVC/Noticias �
Fotografía: Rolando Ramos /AVC


2025-08-29
El Cerro de la Galaxia en Xalapa, decretado Área Natural Protegida desde 1991, enfrenta invasiones, basura y falta de un programa de manejo. Con apenas 34 hectáreas, su conservación depende de presupuesto, vigilancia y la organización vecinal.



Xalapa, Ver. (AVC/Ana Mozo/Rolando Ramos) El Cerro de la Galaxia es una de las 30 Áreas Naturales Protegidas (ANP) de competencia estatal en Veracruz. Desde 1991 está bajo decreto de conservación, pero hoy sus 34 hectáreas sobrevivientes se encuentran rodeadas por colonias, atravesadas por instalaciones públicas y presionadas por la expansión inmobiliaria.

Durante décadas, su cuidado dependió únicamente de proyectos de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema). No existía un presupuesto fijo para su conservación. Apenas en 2025 se asignaron recursos y personal especializado para su administración, un avance que llega cuando el bosque ya se encuentra fragmentado.


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Un territorio en tensión

El ANP del Cerro de la Galaxia es un espacio donde la naturaleza convive con la ciudad que lo rodea. Sus límites son claros: al sur, las calles perpendiculares a la avenida Ébano; al este, la calle Ciruelos; al norte, la calle Linda Vista y el río Sedeño; y al oeste, la calle Ruiz Cortínez.

Dentro del área están las oficinas de Finanzas y las instalaciones de Radio Televisión de Veracruz (RTV). En Ruiz Cortínez, las edificaciones del lado oriental de la banqueta son consideradas invasiones, y en Linda Vista también se observan construcciones irregulares.

Vecinos han utilizado parte del cerro para cultivos de autoconsumo. Detrás de la telesecundaria Rafael Ramírez Castañeda, que también se ubica dentro del área protegida, existe un terreno que antes fue estacionamiento y hoy se emplea para pastoreo de ganado.

La ausencia de un Programa de Manejo mantiene la zona sin regulación, sin límites claros ni apoyos para quienes intentan conservarla.


El rostro del bosque

El acceso más conocido es por RTV. Tras subir la calle hacia la televisora, la densidad de árboles y la calidad del aire marcan la diferencia. Un sendero detrás de la caseta cruza el área hasta Linda Vista.

La tranquilidad del recorrido se interrumpe por la basura que aparece al final del sendero: botellas, bolsas y restos de reuniones informales. Un cartel improvisado, colgado de un árbol y pintado sobre plástico, refleja el enojo vecinal: “No seas cerdo hijo de tu puta madre, no tires basura”.

En la calle Poza Rica, paralela a Linda Vista, sobreviven áreas verdes fuera del polígono. En la esquina con Juan Rulfo existe un manantial que los vecinos usan para lavar automóviles o llevar agua a un centro de rehabilitación, aunque ambientalistas señalan que gran parte del recurso termina en el drenaje.

El pasado 24 de agosto, colectivos como Raíces del Camellón en Resistencia, Guardianes del Agua, Agua Pasa por mi Casa y Coyotes del Cerro de la Galaxia recorrieron la zona con vecinos, recogieron basura y compartieron experiencias. El mensaje fue claro: la conservación del área depende tanto de la regulación oficial como de la organización comunitaria.


Los retos de conservación

El investigador Christian Alejandro Delfín Alonso, del Instituto de Investigaciones Biológicas de la UV, advierte que los problemas son múltiples: tala hormiga, basureros improvisados, personas en situación de calle y episodios de inseguridad.

“Se han documentado algunos asaltos violentos en el sitio, incluso con arma blanca. Eso hace que no haya mucha visita por parte de la sociedad civil. Entonces sí: es un poco la tala hormiga, un poco la inseguridad y, sobre todo, el avance de la frontera del desarrollo urbano”, señala.

La falta de barreras físicas, como una barda perimetral o una malla, también facilita la invasión de viviendas aledañas que avanzan sobre el terreno protegido.

El Estado de Veracruz concentra 83 mil hectáreas en ANP estatales, distribuidas en 44 municipios. En Xalapa, áreas como el Cerro de la Galaxia, el Macuiltépetl o Clavijero juegan un papel central en la calidad ambiental: filtran aire en una ciudad con más de 500 mil vehículos, captan agua de lluvia y ayudan a regular la temperatura.

“Caminar en un bosque no solo conecta con la biodiversidad, también contribuye al bienestar psicoemocional y ofrece espacios de esparcimiento fundamentales en un entorno urbano”, explica Delfín Alonso.

Con el presupuesto asignado en 2025, la Sedema contrató coordinadores ambientales para cada ANP, siguiendo el modelo de la Conanp. Su tarea es vigilar, administrar y coordinar acciones con Protección Civil, Seguridad Pública y Profepa, especialmente en incendios o emergencias.

“Que ya exista este recurso destinado al personal permanente es un avance muy importante”, asegura el investigador.

Entre la ley y la comunidad

El decreto del 12 de febrero de 1991 definió al Cerro de la Galaxia como Área para la Conservación Ecológica. En ese polígono también se autorizó la instalación de RTV, una telesecundaria, un tanque de agua potable y un área recreativa infantil. El resto quedó como zona de conservación.

Hoy, el bosque mesófilo de montaña resguarda flora y fauna de la región, pero su supervivencia depende de la acción conjunta de autoridades, academia y colectivos.

“Históricamente los colectivos han ayudado mucho para tomar decisiones y para presionar a las autoridades para que se atiendan delitos y conflictos, así como a difundir el conocimiento de manera realista y no noticias falsas”, concluye Delfín Alonso.