El barrio Xallitic, testigo de suicidios en Xalapa

Por: Verónica Huerta /AVC Noticias
Fotografía: Héctor AD Quintanar /AVC Noticias


2021-06-09
Los vecinos del Barrio Xallitic, cuenta que en la última década han visto más de 8 cuerpos sin vida en medio del charco de sangre que cuesta trabajo limpiar y que ni la lluvia termina de llevársela. Aunque la cifra no es precisa, hay quienes señalan 17 suicidios, otros más de 25.



Xalapa, Ver.- (AVC/Verónica Huerta) Ni la lluvia de la tarde termina por llevarse la sangre de una persona cuando se suicida del puente Xallitic.


Cuesta trabajo limpiarla, pareciera que la última parte de él o de ella se resiste a irse después de la tragedia.


Cuando los socorristas y los de la policía ministerial se llevaron el cuerpo, se siente desolación en el lugar turístico de Xalapa, coinciden vecinos.


Ninguno de los empleados de negocios ubicados en las inmediaciones del puente Xallitic a unos pasos del mercado Jáuregui, ni los vecinos, ni los jardineros han podido impedir alguno de los suicidios, es más ni siquiera escucharon el golpe seco de las cabezas cuando caen sobre el pavimento, porque el bullicio de la ciudad es mayor al grito desesperado.


Cuentan que en la última década han visto más de 8 cuerpos sin vida en medio del charco de sangre que cuesta trabajo limpiar y que ni la lluvia termina de llevársela. Aunque la cifra no es precisa, hay quienes señalan 17 suicidios, otros más de 25.


El último registro, fue a principios de mayo, un hombre de 60 años se aventó del puente de 15 metros.


Un año antes, en junio del 2019, una mujer, de unos 45 años, se lanzó al precipicio desde el mismo lugar. No murió al instante, pero debido a las lesiones causadas por la caída, falleció horas después.


Como una medida de apoyo, los ciudadanos xalapeños colocaron mensajes de apoyo a lo largo del puente y los postes. Ahí se pueden leer mensajes de apoyo: “ Detente, tienes un misión en este mundo y es algo muy especial”, “Todo mejorará, ven a casa “ .


El puente es letal: “Ni uno ha quedado vivo”


Rafael nació en el barrio Xallitic, ha vivido toda su vida ahí y le agradece a la vida que de niño nunca le tocó ver a uno de los difuntos que quedaron tirados.


Desde su modo de ver la vida y con 50 años de vecindad, cree que las personas escogen el Puente Xallitic para suicidarse porque “Es efectivo se avientan y se matan, ninguno ha quedado vivo”.


Al mirar hacia arriba, hacia dónde pasa la calle Rafael Lucio, el hombre señala y expresa “mire desgraciadamente ocupan el puente porque es fácil, la gente sufre, ve la salida fácil. He vivido aquí toda mi vida y gracias a Dios nunca me han espantado los muertitos, luego les digo que les vaya bien, sigan su camino”.


“En el día se siente que algo va a pasar, el ambiente se pone raro: Jardineros”


Unas horas antes de que se den los suicidios en el Puente Xallitic,  en el ambiente se siente “pesadumbre, raro”, conforme transcurre el día, los jardineros del lugar coinciden que ese “pesar” era porque se iba a morir una persona.


A tres de ellos les ha tocado limpiar “la sangre y los sesos” que quedan en el piso, y aunque usan bastantes cubetas con agua, y a veces cae la lluvia, ni eso quita el olor y el color de la sangre, de los restos humanos.


Una mujer con 13 años de trabajo en la limpieza de jardines, recordó que en una ocasión en su turno un hombre se suicidó del puente Xallitic y a ella le correspondía limpiar la sangre, pero no pudo.


Con su dedo señaló una esquina en dónde cayó uno de las víctimas, “ahí me tocó lavar, pero no aguanté, lavé y lavé y seguía saliendo sangre de las piedras, es un olor y una sensación diferente, no de miedo, sino de tristeza; le dije a mi compañero esto no es normal, no es normal, no puedo hacerlo y mi compañero me ayudó, cuesta mucho, muchísimo limpiar la sangre”.


A pesar de que en ese espacio han caído los cuerpos y quedan sin vida, los trabajadores refieren que no espantan porque una mujer de la iglesia católica llega a hacer rezos para las almas de los que se aventaron, y enciende una veladora.


Otro trabajador informó que anteriormente compraban veladoras para tenerlas de reserva cuando alguien se suicidará.


“Para ponerles sus veladoras y darles luz, pobrecitos ya sufrían mucho en vida, que se lleven la luz que los acompañe. Esta última vez que se aventó el señor sentí que me costó mucho trabajo quitar la sangre, lavé y seguía la mancha, y luego llovió y al otro día ahí seguía la mancha, nosotros pensamos que no se querían ir, les cuesta irse” expresó el hombre que no quisieron dar nombres para evitar represalias con los patrones.


“Ando en depresión muy mala pero no me aviento: Antonio”


Antonio es un cargador de bultos en la Central de Abastos de Xalapa, no tiene casa, vive en la calle desde hace tres años que Susana – la mujer con la que compartió el hogar los últimos 10 años de su vida- se fue a vivir con otro hombre, lo que le causó una tristeza que no ha podido curar y ni la caña de Mahuixtlán se la quita.


Antonio acude casi a diario al parque Xallitic porque ahí nadie lo molesta. Se recarga en una de las jardineras para ver el paisaje, a las familias que ahí confluyen, se le salen las lágrimas al recordar a Susana y pide que ella se entere que aun la ama.


“Ella es el amor de mi vida. Escriba eso por favor, que me vea, qué dónde quiera que se encuentre Susy que sepa que es el amor de vida”, dijo Antonio.


Cuando se entera que alguna persona se quitó la vida al aventarse del puente de más de 15 metros, Antonio ha pensado en emular la acción, pero de imaginar que el golpe le producirá más dolor del que ya siente por haber perdido a Susana, se arrepiente, ríe y bromea.


“A veces me dan ganas de aventarme de allá arriba, pero está muy alto, me va a doler mucho ¿Me podrán poner un puente más bajito para aventarme? No, yo no me aviento, ni que estuviera loco, estoy triste pero no loco. La quiero mucho y la amaré mucho y la extraño mucho pero no me aviento”, y vuelve a reír.


Bajan las ventas


Cuando se origina un suicidio en el puente Xallitic se amontona la gente, pasan más por la calle Rafael Lucio pero no compran, y tantos años con venta de comida en el lugar, Rosa María lamenta que además de que se pierde una vida, las ventas bajan, porque el lugar queda “triste, desolado”.


“Da tristeza verlos desde acá arriba, verlos votados, da tristeza y una se imagina qué tanta depresión sentiría que se aventó. Las ventas se bajan mucho. Al principio la gente comienza a llegar y a llegar y a ver qué paso, luego llega la policía cierran el paso, y aunque se amontonan, no nos compran, mejor ven y se alejan. El puente es efectivo, se avientan y se matan.


Un hombre jubilado del gobierno federal estaba en uno de los restaurantes, había acudido a beber unas cervezas, se sentía triste porque tenía una semana de haber concluido una relación con su esposa con la que crio tres hijos de ella, pero que los adopto y los siente como suyos.


“Son mis hijos, yo los crie desde pequeños. Vengo aquí me tomó una cervecita o dos, y escuchó canciones que ella me dedica ` El amor de vida` Esa la canta Camilo Sesto, pero ella me la dedica con Vicente Fernández, creo que esta relación no está terminada para siempre, no puede ser así, han sido ocho no, casi nueve años juntos”, expresó Julián.


Con 60 años de edad y vecino del centro histórico de Xalapa, Julián cree que las personas se suicidan por debilidad emocional, porque no son capaces de soportar los problemas, “y desgraciadamente creen que aventarse del puente Xallitic es fácil, lo ven fácil, lo que si deberían de poner una malla para proteger de que las personas no se avienten, porque traen la emoción fuerte agarran y se avientan, y cómo la gente va y viene ni cuenta se da uno cuando se avientan, nadie los detiene, nadie los ve, nadie está cerca de ellos”.


Finalmente el parroquiano consideró que el ayuntamiento de Xalapa o el gobierno de Veracruz debería colocar una malla o un barandal para que las personas puedan seguir disfrutando del paisaje del puente Xallitic, pero también serviría como contención para los que desean aventarse.