Ser maestro en medio de la pandemia del Covid-19

Por: Perla Sandoval /AVC Noticias
Fotografía: Yerania Rolón /AVC Noticias.


2021-05-15
En el Día del Maestro, AVC Noticias recopiló los testimonios de quienes tuvieron que modificar su trabajo debido a la pandemia por covid-19 y trasladaron sus salones de clases a las salas de sus hogares para seguir con la enseñanza de sus alumnos.



Xalapa, Ver. (AVC/Perla Sandoval) En el Día del Maestro, AVC Noticias recopiló los testimonios de quienes tuvieron que modificar su trabajo debido a la pandemia por covid-19 y trasladaron sus salones de clases a las salas de sus hogares para seguir con la enseñanza de sus alumnos.

Los cambios en horarios, cargas de trabajo y retos laborales hicieron que el confinamiento impusiera mayores responsabilidades, que en algunos casos impactó en sus relaciones personales y hasta en su salud.



Maestros parecen “restaurantes”



Para la maestra de sexto grado de la Escuela Primaria “Xalapeños Ilustres”, Cristina Barrera, las enseñanzas que dejó la pandemia han sido muchas, no solo porque los obligó a buscar alternativas para llegar a sus alumnos, sabiendo que cada uno tiene retos distintos como el acceso a internet, a televisiones u otras herramientas tecnológicas como computadoras, sino porque impuso en el maestro una nueva responsabilidad, velar por la salud emocional de niños que durante un año han permanecido confinados en sus hogares.



“Nos tocó adaptarnos a las circunstancias; en mi hogar, mi tiempo con la familia, también es adaptarte a cada uno de tus alumnos porque no todos tienen la posibilidad de tener internet en casa, de tener televisión, algunos van con 10 pesos de saldo al día y otros que definitivamente por la misma situación económica no se podían conectar ni al WhatsApp y debes ver la manera de llegar a todas tus alumnos, porque como docente tu prioridad es que se cumplan los contenidos de aprendizaje, pero también hay que preocuparse por el bien emocional de tus alumnos”.



Admite que los efectos emocionales de la pandemia en maestros, padres de familia y estudiantes son variados y en algunos casos sobrepasó la capacidad de muchos, por lo que los maestros deben ser más empáticos y tolerantes ante estas nuevas realidades.



“La situación ha soprepasado muchos ámbitos de la salud física pero también mental, los niños se estresan, sufren ansiedad y tienes que mediar tu ritmo de trabajo y ver que los niños logren avanzar pero sin saturarlos; los padres son nuestros principales aliados, quienes tienen la fortuna de tener un grupo con padres optimistas es más fácil”.



En su caso, dice que ve a los maestros como “restaurantes” con horario ampliado, porque inicia desde muy temprano enviando actividades y llegada la noche sigue revisando las tareas que les hace llegar por vía electrónica o por guías que manda a las casas de alumnos que por cuestiones diversas no tienen cómo conectarse por teléfono o computadora a las clases.



“Yo envío actividades diariamente por WhatsApp y nos conectamos con Zoom, los que no pueden yo mando. Videos o imágenes al grupo de WhatsApp para que tengan la información y de 7 a 8 de la noche recibo las actividades que mandé en la mañana y retroalimento. Los maestros parecemos restaurante porque estamos todo el día pegados a esto y a parte tus actividades de la casa, es un poco estresante pero uno busca la manera de sanar el estrés y la ansiedad porque sí la he pasado, nos damos cuenta que las escuelas son importantes, no se puede suplir con educación a distancia, sobre todo en nivel básico”.



Por ello la maestra opina sobre aquellos que dice que el maestro no está trabajando y recibe un sueldo gratis, pues considera que son personas que no saben los esfuerzo que realizan porque los niños mejoren, avancen y logren los aprendizajes del programa de estudios.



“Para todos los profesionistas ha sido difícil pero en lugar de quejarnos nos adaptamos y buscamos los medios; algunos no teníamos las herramientas digitales y tuvimos que aprender, yo no sabía usar los formularios y ahora los hago por formularios de Google. Tuvimos que desarrollar mayor empatía, paciencia y tolerancia no solo con los alumnos sino con padre de familia. Aprendí muchas cosas, sufrí pero creo que todos los ciudadanos pasamos por lo mismo y esperamos pronto ir poco a poco retomando la nueva normalidad y adaptarnos a lo nuevo”.





Con o sin apoyo, los maestros atienden a sus alumnos



Para el maestro “Toño” de una primaria de San Andrés Tuxtla admite que el proceso ha sido muy complejo porque las condiciones económicas de maestros y padres de familia son muy variadas, aunque asegura que con o sin apoyo del Gobierno o las autoridades educativas, el maestro siempre logra llegar a sus alumnos, aunque tenga que usar recursos propios.



“El maestro siempre ve la manera de llegar a los alumnos, no importa si el Gobierno da o no da dinero, si da los recursos o no o si los padres tienen o no recursos, los maestros siempre han sabido enfrentar las adversidades, poniendo muchas veces de su bolsillo para poder cumplir con la labor”.



En su caso, cuenta que hay niños que no solamente no cuentan con internet, sino que ni siquiera pueden tomar una llamada telefónica porque sus padres han tenido que empeñar sus dispositivos para sortear la crisis económica derivada de la pandemia.



“Hemos perdido la intimidad del hogar, convirtiendo nuestra casa en una extensión de la escuela. Muchos niños no cuentan con recursos adecuados para poder presentarse a clases virtuales, que no puedan recibir las actividades que se les envían o responder llamadas porque los padres han tenido que empeñar sus equipos telefónicos porque la situación económica es muy difícil”.



Los maestros y sus hijos



Para algunos docentes la enseñanza a distancia significó adaptarse no solo a las nuevas herramientas tecnológicas sino adaptarse a ser maestro y mamá o papá al mismo tiempo, apoyar a sus hijos en clases pero sin dejar de ver por sus alumnos.



La maestra de preescolar Alma Isela Gómez Mendoza cuenta que al inicio de la suspensión de clases presenciales fue difícil para ella, sobre todo para adquirir nuevas estrategias que le permitieran enseñar a lo menores.



“Ha sido muy duro porque al principio tuvimos que adaptarnos, a mí me costó mucho el manejo de las tecnologías, adaptarme y encontrar nuevas estrategias para que mis niños pudieran aprender”.



A ello se suma que en todo momento debió velar porque sus hijos siguieran las clases en línea y apoyarlos en esta nueva forma de aprendizaje a la que nadie estaba acostumbrado.



“Debimos estar ahí en apoyo a nuestros hijos, fue realmente difícil; ahora la situación pinta mejor porque nos adaptamos a esta nueva forma de trabajo”.



Su escuela trabaja jornada completa de 9 a 1:30 de la tarde y para apoyar a los alumnos mantienen conexiones constante, por ello comenta que el aprendizaje se ha logrado, en al menos un 80 por ciento de todos los materiales.



“Vamos muy bien con los aprendizajes y el apoyo de los papás es fundamental, gracias a Dios ellos han estado apoyando mucho”; sin embargo, en este caso la escuela decidió continuar con su modalidad virtual a pesar de que el próximo 24 de mayo podrían regresar a clases presenciales.



Maestra “multitareas”



Brisa Gómez, con más de 15 años de experiencia en la docencia, cuenta que la adaptación al proceso de enseñanza en línea no le fue ta complejo por su formación académica; sin embargo, esto no quiere decir que haya sido sencillo pues representó elaborar estrategias para poder conectarse y mantenerse en comunicación con sus alumnos, pues muchos de ellos no cuentan con las herramientas tecnológicas o digitales para esta clase de situaciones.



“Ha sido difícil porque no todos tienen las mismas condiciones para la tecnología, tengo estudiantes que sus familias van al día y no tienen para pagar internet, un plan de datos en el celular y dependen de lo que sea para seguir en clases; algunos son foráneos y viven en comunidades de municipios lejanos, entonces si de por sí en las cabeceras municipales el acceso a internet es difícil, en las comunidades es peor y he tenido estudiantes que han tenido que irse todos los días en las mañanas a la cabeza municipal o al municipio de junto, o ver si en plazas públicas tienen internet y ahí se instalan”, narró.



A ello se suma que a pesar de que sus alumnos están “hiperconectados” a redes sociales, su atención a clases en línea es menor, lo que dificulta la enseñanza, En algunos casos ha tenido grupos que buscan la manera de cumplir con las asignaciones de la mejor manera, mientras otros con el pretexto de no adaptarse a esta modalidad de educación, no entregan los trabajos o lo entregan de manera deficiente.



Bajo este paronama, Brisa cuenta que el impacto en su vida personal ha sido fuerte pues le dedica hasta tres veces más el tiempo para la organización de sus clases, la revisión de la tarea y todo el trabajo administrativo que implica; esto ha significado sacrificar horarios familiares o desdibujar las barreras, pues en pos de lograr cumplir con todas las actividades combina sus responsabilidades laborales con las del hogar.



“He tenido que trabajar mucho más porque ante llevabas tu clase preparada pero ahora se deben preparar documentos en PDF, una presentación multimedia, cosas que mantengan su atención en la pantalla, implica desarrollar muchas habilidades. Ha sido una sobrecarga tener que generar todos estos materiales, se borra la barrera del horario (…) Yo tengo otros trabajos y hay que entrarle a jornadas quebradas, ya no son ocho horas, terminas una cosa y empiezas otra. A veces estás con el teléfono siguiendo una videollamada pero al mismo tiempo estaba haciendo la comida o guardando archivos y subía a echar una carga de ropa a la lavadora o supervisando que mi hija prestara atención a sus clases”.



La maestra de la licenciatura de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Américas Latina señala que todo esto ha afectado en su salud, pues ha vivido problemas de insomnio, estrés y cambios de humor, que no solo está relacionados con la carga de trabajo sino con todos los efectos generados por la pandemia de covid-19.