Coatepec, el Pueblo Mágico donde la violencia se desató

Por: AVC/Noticias  
Fotografía: Héctor AD Quintanar /AVC Noticias


2021-05-11
Durante un año, en medio de la pandemia del Covid-19, este fotógrafo y reportero siguió el rastro de las ejecuciones ocurridas en las calles de Coatepec. El presente reportaje es la memoria fotográfica y las historias de la cobertura.



Xalapa, Ver.- (AVC/Héctor Quintanar) El 20 de junio del 2020, pintaba para ser un domingo cualquiera en la rutina de Erick, de 18 años. Sus vecinos de la calle 16 de septiembre en el pueblo mágico de Coatepec, lo vieron caminando despreocupado por la noche. Minutos después, la calma se evaporó con los tres balazos que quitaron la vida a Erik: uno le dio en la espalda, perforándole el pulmón. Los otros dos se alojaron en el abdomen.


La motocicleta desde donde lo balearon, desapareció sin rastro.


A Erick lo apodaban “El canelo”, debido a su blanca piel y el cabello castaño cenizo. Fue un adolescente que adoraba jugar fútbol en los torneos locales y alguna vez, aplicó para las visorias del Atlante.


De niño pasaba el tiempo con sus primos y cuentan que derrochaba talento dentro de las canchas de fut-7, ataviado con su camiseta del Barcelona, equipo al que admiraba. Los días que no jugaba, portaba invariablemente, una camiseta del América con el nombre de Chucho Benítez en los dorsales.


Días antes de su asesinato, Erik se hizo un tatuaje de la Santa muerte en el brazo derecho. Era aficionado a las motos y miembro de un taller mecánico especializado. Dejó la escuela a temprana edad e inició un vaivén por algunos oficios. Sus allegados narran que, en los últimos años, cambió y dejó de ser el adolescente futbolero que ellos conocían.


También abandonó el deporte por la aparente libertad de la calle, se alejó de sus camaradas del barrio y comenzó a juntarse con desconocidos. Para encajar, se sometió a los ritos de paso que todo interesado debe cumplir para ingresar a los círculos de las pandillas: cayó en consumo de drogas fuertes y la violencia se hizo parte de su vida.


Su asesinato se suma al de otros jóvenes que, en 2020, zanjaron la imagen de Coatepec como el pueblo tranquilo de antaño.


Homicidio, narcomenudeo y secuestro aumentan en tres años



Los hechos violentos en calles céntricas de Coatepec, propiciaron la llegada de la Guardia Nacional en julio del 2019. A un mes de la llegada de estos elementos, un comando armado asesinó a 5 comerciantes de limones en Tuzamapan.


En el lugar quedaron regados más de 90 casquillos. Los homicidas dispararon desde un vehículo previamente dispuesto para no ser identificado.


Las cifras del Sistema Nacional de Seguridad revelan que los asesinatos en este municipio, ubicado a 10 minutos de Xalapa, se duplicaron en los últimos tres años. Lo mismo sucedió con otros delitos vinculados a la inseguridad, como el narcomenudeo y el secuestro.


En 2018, Coatepec registró 17 homicidios dolosos. Para 2019, fueron 31 y en 2020, 29. En los últimos tres años, también otros delitos se incrementaron: se contabilizan 67 denuncias por narcomenudeo y 11 secuestros.










Las motocicletas tripuladas por desconocidos portando cascos negros, se volvieron señal de alerta para los coatepecanos. La mayor parte de asesinatos en 2020, fueron obra de sicarios que disparaban desde vehículos en movimiento, para luego huir velozmente.


 Durante un año, en medio de la pandemia del Covid-19, este fotógrafo y reportero siguió el rastro de las ejecuciones ocurridas en las calles de Coatepec. El presente reportaje es la memoria fotográfica y las historias de la cobertura.


Ola de ejecuciones: miedo evidente


La historia de Erick se une a la de Johan y José Ulises, otros jóvenes asesinados que no rebasaban los 20 años. 


En el mes de julio, el cuerpo de José Ulises, de 19 años, fue hallado desmembrado dentro de un refrigerador. En septiembre, los restos de Johan fueron encontrados junto a otros cuerpos, dentro de bolsas de basura en un paraje de La Orduña. Johan era también, aficionado al fútbol.


Era julio también cuando en la comunidad de La Laguna, situada a dos kilómetros del Penal de Pacho Viejo, el sosiego de la tarde desapareció bajo los balazos que atravesaron el aire: el parabrisas de un automóvil nissan azul que minutos antes había salido del Cereso, crujió, estallando en pedazos. 


Una motocicleta y un auto cortaron el paso a los 4 tripulantes del Nissan y los atacaron a balazos, hiriéndolos gravemente.


 


 


-Este ya lo debía- escuché decir entre el grupo de policías que resguardaban el sitio. 


Javier “N”, uno de los afectados, tenía un largo historial criminal. Las versiones policiacas señalan que estaba relacionado con agresiones armadas contra policías estatales y por lo menos, dos asesinatos perpetrados en Coatepec.


Dos meses más tarde, en septiembre, un hombre fue ejecutado a balazos en interior del autolavado “El Águila”. Desconocidos arribaron al lugar en la colonia Emiliano Zapata y dispararon en repetidas ocasiones.


En octubre, un hombre que vendía tamales con su esposa en pleno centro de Coatepec, también fue ejecutado a balazos. Su cuerpo quedó tendido en la esquina de las calles Hernández y Hernández y Quintana Roo.



La ola de ejecuciones de jóvenes generó miedo entre la gente de Coatepec, pueblo cafetalero y hasta entonces, lugar de descanso para jubilados que buscaban refugio en sus paisajes boscosos.


Este pueblo anteriormente tranquilo, parecía librar una guerra entre grupos delincuenciales. Los coatepecanos atribuyeron las ejecuciones de jóvenes a la llegada de criminales que se disputaban el control de la ciudad.


 La estadística confirmó las sospechas: en 2018 había apenas seis denuncias por narcomenudeo, las cifras se dispararon en dos años a 36 en 2019 y 25 en 2020.











Estos grupos dedicados a la venta de drogas, han utilizado a jóvenes como carne de cañón, para engrosar sus filas y controlar la plaza en que se ha convertido el pueblo mágico.


La detención de células del cártel Jalisco Nueva Generación y otros grupos criminales durante 2019 y 2020, dan cuenta de la llegada del crimen a Coatepec.


El 3 de marzo del 2019, un auto abandonado con dos personas decapitadas y una cartulina con el mensaje “el Cártel Nuevo Siglo está aquí” anunciaba la llegada de un nuevo grupo criminal.


Un día después, tres hombres fueron atacados a balazos en la colonia Fernando Gutiérrez Barrios, cerca del panteón de Coatepec. Dos de ellos murieron en el lugar.


 El entonces Fiscal General del Estado, Jorge Winckler, relacionó al nuevo cártel con la ejecución de taxistas en Xalapa, y detuvo a cinco implicados. Entonces el gobierno de Cuitláhuac García, afirmó que la existencia de este nuevo grupo era un invento.


Durante los siguientes meses las detenciones continuaron. En marzo del 2020, la Fiscalía General del Estado detuvo a 15 miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación que mantenía operaciones ilícitas en Xalapa, Coatepec y la región.


En el mes de agosto, en el estacionamiento de Plaza Crystal, cinco integrantes del CJNG fueron detenidos por narcomenudeo y portación ilegal de armas. En octubre, la Secretaría de Seguridad Pública anunció la detención de cinco narcomenudistas más que operaban en la región de Coatepec.


Preferimos recordar al Canelo, como promesa del fútbol





Cinco meses después del asesinato de Erick, “El Canelo”, sus amigos lo recuerdan un 2 de noviembre. No por la fecha en que se recuerda a los muertos, sino porque en el barrio donde él creció, es día de festejo a la Santa muerte.


Los allegados al Canelo, contaron a este reportero, que Erick se volvió adepto a la Santa, luego de una golpiza que le dieron los policías municipales en la cárcel municipal.


-Ahí, mientras me madreaban los polis, vi clarito la imagen de la Santa en un charco de agua, y desde ese día decidí ser su seguidor-. Son las palabras que recuerda uno de sus amigos.


Una foto suya descansa en una pequeña mesa. Se observa un muchacho casi adolescente, con el rostro aún infantil retocado por un tatuaje en el pómulo, que complementaba con otros tatuajes en el resto del cuerpo: una Santa Muerte, un cholo, una flor de marihuana y signos de pesos.


Sus amigos se niegan a verlo como el muchacho que se adentró en la delincuencia. Prefieren recordarlo como su delantero estrella, ese que intentó entrar a jugar al Atlante en una visoria, y que se enojaba si perdían un partido de fútbol.


Se acuerdan de él con cariño e incertidumbre, al igual que los amigos y familiares de los 30 asesinados en Coatepec durante los meses de marzo a noviembre de 2020.


 ¿Y sabes quién pudo haberlo matado? -le pregunto a un amigo de la caso.infancia.


 -Pues supongo que sus amigos “nuevos”… aunque bueno, en esos “bisnes” realmente quien te mete al vicio, no es tu amigo-.