Magda fue diez años a la cárcel, acusada de un asesinato que no cometió

Por: Verónica Huerta AVC Noticias
Fotografía: Yahir Ceballos /AVC Noticias


2020-09-29
Magda fue a la cárcel diez años acusada del asesinato de su menor hijo de un año, pero el menor estaba a cargo de su pareja cuando sucedieron los hechos * Magda estuvo sujeta a una sentencia y quedó estigmatizada, su caso no se juzgó con perspectiva de género, cuestiona abogada.

 



Xalapa, Ver.- (AVC/Verónica Huerta) El teléfono de la taquería donde Magda trabajaba, sonó, al otro lado de la línea estaba su pareja Iván, le hablaba para decirle que su hijo de un año y dos semanas de nacido se encontraba hospitalizado, porque se había caído de la cama. 


A Magda le pesaron las piernas para caminar, tomar el transporte público y llegar al hospital, para ver que ocurría con su hijo, al llegar los médicos le informaron que el menor había muerto, ella no alcanzaba a comprender que había pasado. 


Ese 6 de octubre del 2009, fue el inicio de una pesadilla que Magda viviría los próximos 10 años, hasta el 21 de febrero del 2020, cuando salió del penal Pacho Viejo con una sentencia judicial de absolución, es decir, el juez determinó que no es culpable del delito por el que había sido juzgada.
Magda recuerda que ese día llevaron a una agencia del Ministerio Público. Los ministeriales le hicieron una serie de preguntas y se retiró al cuarto donde vivía con Iván. 


“Llegué sola en la madrugada, abracé las cobijas de mi bebé, Iván no estaba, me dormí llorando, se asomó la hermana de él y me preguntó ¿Qué pasa?. Ahí me di cuenta que Iván no le había dicho a su familia que mi bebé estaba muerto”. 


Magda se marchó de esa casa, y se regresó a vivir el papá del niño fallecido, se apoyaron y volvió a embarazarse, nació su segundo bebé en abril del 2010, y al siguiente mes, en mayo llegaron los policías ministeriales para detenerla porque estaba acusada de homicidio de su primer hijo, a pesar de que cuando murió, ella estaba en su trabajo. 


“La necropsia señala que el menor murió por estallamiento de hígado cómo si le hubieran pegado. Me detienen me llevan para Pacho, y en el juzgado me dicen que quién me acusa de la muerte de mi hijo es Iván. Él dice que le dejé al niño envuelto en una sábana, y que lo dejé muerto desde las dos de la tarde. Cuando me llevan a declarar no hubo un abogado presente, no tuve abogado defensor”, recuerda. 


Era mayo del 2010, Veracruz vivía un proceso electoral, en el que se habría de elegir a los próximos 212 presidentes municipales, a los 30 diputados locales y al gobernador de Veracruz. México y el mundo vivía la algarabía de la Copa Mundial de la FIFA Sudafrica 2010, y la canción “Waka Waka” de la colombiana Shakira sonaba por todos lados, mientras que Magda no alcanzaba a comprender por qué su primer hijo había muerto. 


A los 16 años, Magda vivía con su abuelita en Loma Bonita Oaxaca, pero “no era agradable vivir con esa familia” así que llegó a Xalapa, y conoció a Daniel se hizo novia de él, se embarazó y se separó porque su pareja le gustaba beber alcohol en exceso. 


“El niño necesitaba pañales, leche, yo era madre soltera con 18 años, me fui a limpiar parabrisas a las calles, y dormía donde me dieran permiso, ahí conocí a Iván, un lavador de cristales en los cruceros, me ofreció un techo para tener al niño, y así no pagaba renta, yo limpiaba parabrisas para comprarle leche a mi hijo”. 


Iván tenía un cuarto a un lado de la casa de su mamá, y ahí la llevó a vivir, la familia de él la recibió bien, incluso se ofrecieron a cuidar al bebé mientras que ella se iba a trabajar a los cruceros. 


Magda logró conseguir trabajo en una taquería, ahí entraba a las 16:00 horas, y salía de laborar a la media noche, mientras que el bebé era cuidado por Iván y su familia. 


Iván era consumidor de droga, no era agresivo, en el cuarto había una televisión, un radio, y una cama, de dónde supuestamente se cayó el bebé.


Un amparo logró revertir su encarcelamiento 


“Él me acusa de haber matado al bebé, cuando él lo estaba cuidando, muere por estallamiento de hígado, si se hubiera caído de la cama no hubiera sido tan fuerte el golpe, los peritos fueron a revisar la cama, la cama era bajita, mi hijo no murió por haberse caído de la cama, a él lo dejaron libre y desde entonces no sabemos nada de él” recuerda Magda. 


Magda pidió la ayuda a un abogado de oficio que le tramitara un amparo ante el juzgado federal, y le favoreció, le quitaron cinco años; después solicita otro amparo y le dictan sentencia absoluta, sale libre el 21 de febrero del 2020. 


Magda  refiere que no le gustaría volver a ver a Iván, porque no sólo es presunto responsable de la muerte del primer bebé, sino que la acusó, la hizo perder 10 años de su vida, dejó de ver a su segundo hijo todo este tiempo, y ahora le es difícil conseguir un empleo. 


“Me acusó de algo que ni al caso, no le hice nada a mi hijo, no lo quiero cerca de mi vida, no lo quiero volver a ver, que Dios lo perdone. Ya salí de la cárcel, pero con la pandemia no he podido ir al cementerio a ver a mi hijo, salí en febrero, y en marzo empezó el coronavirus” explicó. 


En esos 10 años en la cárcel, Magda tuvo dos hijas, una niña con edad de seis años que está con su papá en Xalapa, quién trabaja y se hace cargo de ella, más una bebé con edad actual de seis meses, y que su papá continua privado de su libertad en el penal de Pacho Viejo. 

“Salí y fui a ver a mi hijo, él guarda un juguete para cuando estemos juntos, lleva 10 años sin mí”


El niño de  10 años,  ha crecido en confinamiento. Cuando Magda ingresa al penal de Pacho Viejo, iba embarazada de él; ahí nace y los primeros meses de su vida estuvo con Magda en la celda, después su abuela materna se lo lleva al Estado de México a vivir con ella, pero fallece y es entregado en una casa hogar en el Estado de México. 


Magda con apenas estudios de secundaria, pide a un abogado de oficio que le ayude a solicitar al Sistema DIF estatal que le ayuden a buscar a su hijo en todas las casas hogar del Estado de México, que le entreguen a su niño, y lo traigan a Veracruz. 


Después de batallar por meses, el menor de edad quedó en resguardo en la Casa Conecalli, donde hay más infantes sin padre, sin madre y en espera de ser adoptados. 


“Debido a la injusticia, mi hijo no ha podido disfrutar de su infancia, ha estado todo el tiempo en confinamiento, primero conmigo en el penal, luego se lo lleva mi madre, no lo vi por años, se muere mi madre, no pude estar con mi madre cuando muere, se llevan a mi niño a una casa hogar en el Estado de México, lo perdí por meses, no sabía dónde estaba, lo busco con Derechos Humanos, con el DIF, yo mandaba oficios y oficios que me ayudaran a buscarlo, y oficio tras oficios, hasta que lo encontré” .


El niño conoció a su mamá a la edad de siete años, cuando es traído del Estado de México por el Sistema DIF estatal de Veracruz; a Magda le dieron permiso que la fuera a visitar al penal de Pacho Viejo, y es ahí cuando ella le hace la promesa de salir para estar juntos y formar una familia. 


Pero todavía pasaron tres años más para que Magda volviera a ver a su hijo en junio del 2020, lo fue a visitar a la casa asistencia del DIF estatal, Conecalli, y ahí el niño le enseñó un juguete que le habían regalado, pero que él no ha abierto porque su deseo es jugarlo con su mamá, en su casa, con sus hermanitas. 


Magda agradeció a las autoridades del Sistema DIF estatal porque se han hecho cargo de su hijo del 2017 al 2020, y está consciente que no le darán al menor, hasta que ella tenga un trabajo estable, con ingresos suficientes para demostrar que es capaz de sostener económicamente a una familia. 
“Desde que salí de la cárcel he visto a mi hijo una vez, porque empezó la pandemia del coronavirus, por ahora solo dan permiso de hablarle por teléfono. Con la pandemia no es fácil conseguir un trabajo, cuidar a mi bebé de seis meses, pero mi objetivo es tener a mis tres hijos”.


La mujer ofreció sus servicios para limpiar casas, oficinas, y si alguien le diera un empleo mejor lo acepta, porque está dispuesta a aprender, a hacer las cosas bien, a estudiar más para ayudar a otras mujeres que se quedaron en el penal, y que también están ahí por actos de injusticia, pero primero, desea tener a sus tres hijos con ella, y demostrarles cuanto los ama. 

“¿Recompensarme estos 10 años? ¿Cómo? ¿Con una carta de recomendación? ¿Con un trabajo? Fui juzgada sin sin cometer un delito” 

Una abogada defensora expuso que hubo negligencia por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE porque las investigaciones no se hicieron con perspectiva de género, a pesar de que ella lo solicitó en reiteradas ocasiones. 


Explicó que Magda puede exigir una demanda de Responsabilidad Administrativa por Error Judicial, y a través de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) se puede investigar y determinar si hubo violación a sus derechos humanos en el acceso a la justicia. 


“Hay que ser claros, ella estuvo 10 años, sujeta a proceso a una sentencia, en la que no se le juzgó con perspectiva de género, y gracias a las leyes al sistema jurídico mexicano que ella impulsó desde la prisión, logró una sentencia absolutoria, queda algo que ella solicito desde el principio, ser juzgada con perspectiva de género”. 


La abogada señaló que estos 10 años en la cárcel causaron estigmas en la vida de Magda, además de que no hay una verdad en la que se pueda conocer cuáles fueron las causas de la muerte del niño y quién es el responsable. 


“Tenemos dos víctimas: una es Magda, nadie le ha dicho cómo murió su hijo y quién es el responsable, y Magda estuvo sujeta a una sentencia y quedó estigmatizada, porque no toda la sociedad está preparada para recibir a una persona que se ha reinsertado, en el caso de Magda su expediente en el penal es intachable, cumplió a pie su programa individual, en el aspecto educativo, en el cultural. El Estado Mexicano le debe mucho a Magda y la otra víctima es el pequeñito que murió” afirmó la abogada.