Romina quiere estudiar, la SEV no la dejó
Xalapa, Ver.- (AVC/Brisa Gómez) Romina quiere estudiar, y como cualquier adolescente de 16 años, tener amigos, salir a fiestas, conocer gente de su edad y cursar la prepa escolarizada, sin embargo la discriminación se interpone entre ella y sus planes, pues por ser una niña trans, se le negó el acceso a la educación desde hace tres años, cuando iba a iniciar sus estudios de secundaria.
Ahora, mientras sus amigas están entrando a la prepa y viviendo la vida que cualquier adolescente tiene, ella debe cursar el primer año de secundaria estudiando desde su casa, pues ni sus ganas de ir a la escuela, ni los esfuerzos de su madre lograron que tuviera un lugar en la educación secundaria.
El acceso a la educación es un derecho humano, garantizado desde la Constitución, sin embargo para personal de las secundarias de Xalapa, la Secretaría de Educación y de la propia Comisión Estatal de Derechos Humanos, hubo muchos obstáculos que al parecer les impidieron darle un lugar a Romina.
Romina es una chica delgada, de aproximadamente 1.80 centímetros, cabellera rizada, castaña, ojos grandes y brillantes, vestida a la moda y con su cara al natural, no le gusta usar maquillaje, su físico le ha ayudado a hacer sus primeros trabajos como modelo.
El modelaje es en lo que tuvo que ocupar su tiempo mientras ella y su mamá libraban una batalla contra la intransigencia de las escuelas y las autoridades de educación para que pudiera acceder a una secundaria pública como Romina, niña adolescente y no como el niño que fue registrado al nacer.
Sin embargo, a pesar de las vueltas, la asesoría de abogados, la orientación que recibió y la insistencia de Mayra, su madre, no pudo ingresar a una escuela pública, pues exigían que se expresara en su identidad masculina.
Intentaron, además, en escuelas privadas, las cuales no aceptaban su ingreso y en donde si lo permitían, cobraban cuotas muy altas, de más de 25 mil pesos, prácticamente impagables para la familia de Romina, que además tenía que atender a dos hermanos pequeños más.
Mayra explicó que ante la negativa de las escuelas, ella presentó quejas ante la Secretaría de Educación, misma que le hizo dar vueltas sin darle una respuesta, proponiéndole como alternativa el ingreso a escuelas privadas hasta que tuviera el cambio de sexo y nombre oficiales en la documentación, o que se presentara como niño en las instituciones públicas, hasta que lograra su cambio legal
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Estas dos alternativas no fueron la solución para Romina, quien desde la primaria inició su transición al género femenino, identidad que le permitieron expresar en la primaria Salvador Díaz Mirón, la única que la aceptó como una niña, en Xalapa.
“Fuimos a tocar puertas a todas las secundarias que existen en Xalapa, secundarias, telesecundarias, en fin, todas y siempre que llegaba me quedaba con un muy mal sabor de boca, porque los maestros, siendo profesionales, pensaban que lo de Romina era una enfermedad”, expresó Mayra, quien dijo que fue evidente la falta de preparación de docentes y personal directivo.
Cuenta que incluso los comentarios que recibía eran ofensivos, pues la cuestionaban sobre la atención que daba a la niña “y ¿ya la llevó a un doctor?, ¿ya la trataron?, porque eso debe ser una enfermedad, ¿no?”.
Al no encontrar un espacio en las secundarias de la ciudad, decidieron acudir a la Secretaría de Educación, donde solicitarían que la aceptaran, sin embargo sólo le sugirieron que la inscribiera en la secundaria abierta, pero eso tendría que ser hasta que Romina cumpliera 16 años.
Ahí, personal de la SEV de plano le dijo que no podían ayudarla, y le recomendaron buscar una escuela privada o de plano viajar a la Ciudad de México, para que acudiera a la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).
Mayra reconoció que llegó un momento en estos tres años en que “realmente me di por vencida, yo estaba frustrada, triste, deprimida, todo tenía, yo quería que mi hija me viera bien, porque ella era la más lastimada, ella tenía comunicación con sus compañeros de la escuela y siempre preguntándole en qué escuela estaba y Romina no podía decir nada”.
Fue apenas algunos meses que le dieron un lugar en una secundaria abierta, para empezar a cursar el primer grado, cuando ya debiera estar entrando a la preparatoria, como cualquier adolescente de su edad.
En el tiempo en el que Mayra y Romina enfrentaron esta discriminación de parte de las autoridades de la Secretaría de Educación en Veracruz, recurrieron también a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), donde tampoco le dieron solución.
Mayra cuenta con documentos en los que consta que tocó puertas, que recorrió las oficinas de la SEV y que presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos, sin embargo, mediante solicitudes de transparencia, tanto la Secretaría como la Comisión, niegan haber recibido algún tipo de asunto de este tipo en los últimos cinco años.
Es cuestión de voluntad oficial
Benjamín Callejas Hernández, presidente de la Coalición Estatal LGBTTTI en Veracruz, reconoce que han encontrado ignorancia de parte de las autoridades, pues desconocen lo que es la diversidad sexual, esto trae consigo una discriminación por orientación sexual y se suma el hecho de que no hay políticas enfocadas a la educación sexual.
En la entidad han encontrado casos muy recurrentes, en que las familias de niños y niñas trans son discriminados y no se les permite acceder a la educación pública, a pesar de que este es un derecho que no acepta condiciones.
Insistió en entrevista, que es evidente que no se están respetando los derechos de las personas trans, lo que enfrenta a muchas familias a no poder acceder a la educación pública y a no tener recursos para acceder a escuelas privadas.
Esto es a pesar de que en el Plan Veracruzano de Desarrollo, de la administración pasada, se contemplaba una agenda enfocada a la diversidad sexual, que incluía el acceso pleno a los derechos y la aplicación de políticas públicas que garanticen la no discriminación, en la actual administración aún no existe dicho plan.
El activista explicó que el garantizar el acceso a la educación y salvaguardar los derechos de niños y niñas trans, es una cuestión de voluntad, es decir que tanto en las instituciones educativas, como en la administración pública, sus servidores tengan la voluntad de cumplir con sus funciones sin incurrir en actos de discriminación, los cuales además están sancionados por la Ley.