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Xalapa, Ver. (AVC/Ana Mozo) El próximo 12 de marzo, el Juzgado Decimoséptimo de Distrito en Veracruz determinará el futuro de tres minicentrales hidroeléctricas proyectadas en la cuenca del río Bobos-Nautla, cuyos trabajos permanecen suspendidos desde 2015 por orden judicial.
Las obras están planeadas en los ríos Nixtamalapa y Jalacingo, donde se prevé la instalación de tres centrales conectadas en cadena, con túneles que atraviesan montañas, tuberías enterradas en zanjas de hasta ocho metros de profundidad y casas de máquinas en zonas ribereñas.
Proyectos y posibles impactos ambientales
Los planes contemplan desviar hasta el 90% del caudal de ambos ríos para la generación de energía, lo que, según organizaciones comunitarias, dejaría tramos con flujo reducido y provocaría fragmentación del ecosistema.
Las comunidades advierten que las obras implicarían remoción de laderas de hasta 20 metros de ancho, erosión, arrastre de sedimentos y azolvamiento, lo que podría incrementar el riesgo de inundaciones y afectar flora, fauna y manantiales que abastecen a la población.
Amparo por derechos al agua y al territorio
La organización Territorios Diversos para la Vida (TERRAVIDA) informó que comunidades campesinas de la región detectaron desde 2012 que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgaron concesiones de agua y autorizaciones de impacto ambiental sin consulta previa, libre e informada.
En 2014 interpusieron un juicio de amparo al considerar vulnerados sus derechos al agua, a un medio ambiente sano, al territorio, a los recursos naturales y a la identidad cultural.
Desde 2015, los trabajos permanecen detenidos por orden judicial; sin embargo, el proceso legal no ha concluido.
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