Xalapa, Ver.- (AVC/Tania Rivera) Una noche invernal de 2016, Lau Noah estaba sin poder salir de casa de un amigo por el mal tiempo, y para entretenerse empezó a explorar una guitarra que estaba allí, compuso una canción dedicada un amor platónico, quien al oírla dijo que era “la canción más hermosa que he escuchado, tienes que hacer más”. Lau siguió el consejo y aunque la historia de amor terminó “el amor por la guitarra se quedó”.
La compositora, multi-instrumentista y artista autodidacta catalana, Lau Noah, comparte que ahora escribe para enamorarse a ella y a su público, como lo comprobó este jueves durante su concierto en Cauz, como parte de su gira por México. En entrevista a AvcNoticias, la música explica su fascinación por la música, el proceso para grabar su primer EP y destaca que los seres humanos, seamos músicos o no, requerimos de hacer comunidad.
El amor por la música y un viaje al otro lado del mundo: Nueva York
Lau Noah antes de ser seducida por la guitarra ya tocaba el piano, lo aprendió en la casa de su infancia en Catalunya, con un piano que era herencia de su madre. Sobre esta inclinación por la música, comenta:
“Fue resultado de una necesidad muy fuerte de explicar cosas que la gente a mi alrededor no podía explicar, digamos, preguntas existenciales, muy complejas que al tocar música me parecía que apaciguaba un poco esa necesidad de comprender más allá de lo que los adultos a mi alrededor me podrían explicar”.
Con relación a su predilección por la guitarra, la cantautora considera que no fue una traición al piano, más bien le maravilló encontrarse frente a un mundo nuevo:
“Como no sabía leer la guitarra (y hoy en día tampoco porque no me interesa) encontré la belleza del no conocer, de tener únicamente de compañeros el oído y mi memoria dactilar de los acordes que iba a tocando sin saber el nombre de las notas y, ese no conocer te da una libertad muy grande, porque no tienes como un prejuicio de cómo debería sonar o qué acorde debería venir luego”.
Estas inquietudes musicales le hicieron abandonar la casa de su infancia muy pronto, a los 17 años se fue a vivir a una comunidad de músicos, pero ahí se percató que “tenía que irme lejos para poder conocer otros lugares completamente desconocidos, conocer más amigos afines a mí”. Descubrimiento que la llevó a viajar hasta Nueva York.
Tres: un disco con amigos y la necesidad de crear comunidades
Noah habla despacio y con voz suave, la misma con la que cuenta historias sobre una niña que una noche encontró una luna a la que bautizaron como “Soledad”; sobre el agua fresca que limpia el alma o sobre un viaje en una barca escuchando las reflexiones de un pescador. Todo este universo narrativo es parte de su estilo musical, que la compositora describe así:
“Es difícil decirlo, generalmente te lo piden en los clubes donde tocas… lo que sí puedo decir es que tiene una raíz profunda en el folclore español, no crecí con esa música, pero surgió en la búsqueda de quién soy en un país tan distinto al mío, volver a mis raíces, volver a escuchar música en español. En la parte armónica tiene la complejidad al jazz… pero las letras tienen esta parte folk de los cuentacuentos”.
En ese sentido, Noah también reflexiona sobre el proceso de creación que requieren sus canciones. Ella identifica dos principalmente, primero una suerte de “vómito” en donde ocurre un hecho que “te marca tanto que la música habla por sí sola… la música sale de ti sin demasiada conciencia, sin que lo puedas explicar”. La otra es una forma más pensada, en donde la música aparece primero y después las palabras “encuentran su lugar”.
Cualquiera de estas dos formas de creación han logrado una serie de canciones que abordan sentimientos universales el amor (y su contraparte el desamor), la soledad, la amistad, la alegría que se siente a la vez nuevo, pero cálido como un abrazo familiar. Noah se percató de y por cuatro años intentó consolidar un disco que diera cuenta de sus creaciones, sin embargo su fuerte autocrítica se lo impedía.
Este impedimento llegó a su fin en febrero de 2021, cuando en compañía de su amigo Andrew Sheron, mientras jugaban trivia de Harry Potter y comían chocolate y tomaban vino, que finalmente se materializó el tan deseado disco “3”. Ilustrado por Carolina Mama, a partir de obras conocidas como la “Pieta” de Miguel Ángel o “El abrazo” de Egon Schiele.
De toda esta situación al crear arte durante la pandemia, Noah destaca que si bien en Nueva York hubo restricciones, como en todos lados, y las calles estuvieron desiertas por varios meses, los músicos no pudieron mantenerse alejados:
“La música es una consecuencia de un fenómeno biológico, tan humano, de que somos seres sociales, es una cosa que tenemos tan arraigada en nuestro ser y en nuestro sino que para mí ha sido muy interesante ver cómo la gente se ha dado cuenta de lo que nos hace falta esto.Entonces lo que estamos haciendo los artistas es ser la representación de una necesidad muy básica del ser humano y que a veces no se le da el peso que debería dársele”.
La compositora comenta con una sonrisa que “Xalapa es preciosa, en general toda la gente que he conocido tiene una luz” y antes de despedirse realizará en Casa Zamora una clase magistral y un concierto, a las 18:00 h y 19:30, respectivamente. Los boletos pueden adquirirse en las redes sociales de este centro cultural y, además, la música adelanta que se presentará en otros foros importantes de México, los cuales detallará en su Instagram @launoah57.
Finalmente, la música dedica las siguientes palabras a su público xalapeño “sigan apoyando la música en directo, que es incomparable a cualquier otra cosa. Sean felices y beban mucho vino”, concluye riendo.