Xalapa, Ver.- (AVC) Guillermo Jafett Hidalgo Ortiz salió joven de Acayucan, Veracruz, y construyó parte de su vida en Chicago, Estados Unidos. A los 57 años decidió regresar a México junto con su pareja, Zafar Padamsee Mawani, con la intención de vivir en el país del que se había ido años atrás.
El regreso, según relataron personas cercanas a la pareja, estaba marcado por el deseo de Guillermo de reconectarse con México. Había expresado inconformidad por las políticas antimigrantes en Estados Unidos y buscaba una vida distinta en territorio mexicano.
Guillermo y Zafar llegaron a México en octubre. Durante los primeros meses vivieron entre distintos espacios mientras buscaban establecerse de manera permanente. También planeaban adecuar una vivienda para atender a la madre de Zafar, quien padece alzhéimer.
El 20 de mayo, ambos desaparecieron. De acuerdo con los reportes difundidos sobre el caso, la pareja habría salido para reunirse con supuestos contratistas con quienes buscaban adquirir o instalar una silla elevadora. Después de ese encuentro, sus teléfonos dejaron de compartir ubicación y se perdió contacto con ellos.
Durante casi un mes, familiares y amistades emprendieron una búsqueda desde México y Estados Unidos. La esperanza de localizarlos con vida terminó el 19 de junio, cuando sus cuerpos fueron hallados en una fosa clandestina en la zona de La Marquesa, en el Estado de México, junto con otros restos humanos.
Las investigaciones apuntan a la posible participación de un grupo delictivo. Autoridades detuvieron a siete personas por su presunta relación con la desaparición y muerte de la pareja. Entre las líneas que se indagan también se reportaron movimientos irregulares en cuentas bancarias después de la desaparición.
El caso ha generado exigencias de justicia por parte de familiares y amigos, quienes cuestionan la actuación de las autoridades durante la búsqueda. Allegados de Guillermo señalaron que sus restos serían trasladados a Acayucan, su lugar de origen.
La historia de Guillermo Jafett Hidalgo Ortiz dejó de ser únicamente la de un migrante que volvió a México para empezar otra etapa. También se convirtió en el caso de un veracruzano de Acayucan que regresó al país buscando pertenencia y terminó como víctima de la violencia.
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