Xalapa, Ver. (AVC/Perla Sandoval) En al menos 11 de los 20 municipios veracruzanos con mayor presupuesto para 2026, la seguridad pública quedó en manos de mandos activos o en retiro de las Fuerzas Armadas, principalmente de la Secretaría de Marina y del Ejército.
En contraste, solo tres municipios son encabezados por perfiles provenientes de la Secretaría de Seguridad Pública estatal o con formación civil identificable, mientras que en el resto no existe información pública suficiente sobre la trayectoria de quienes encabezan las corporaciones municipales.
En Xalapa, la Dirección de Seguridad Ciudadana y Tránsito Municipal está a cargo de Alfonso Gómez Vázquez, capitán de corbeta de Infantería de Marina de la Armada de México, quien asumió el mando de la corporación en la capital del estado. Su perfil se suma a una tendencia que se replica en otros municipios estratégicos por su peso presupuestal y poblacional.
El puerto de Veracruz también mantiene un mando naval al frente de su seguridad. Armando Miguel Ojeda Reyes, capitán de navío de la Armada de México, encabeza la Policía Municipal. Su trayectoria incluye cargos de alto nivel, como comandante de la Policía Naval en la zona Veracruz–Boca del Río, agregado naval de México en Alemania y comandante del Batallón de Infantería de Marina No. 21 en Quintana Roo, con experiencia operativa y diplomático-militar.
En Coatzacoalcos, la seguridad municipal está bajo la responsabilidad de José Alonso Cruz Ramírez, capitán de navío de Infantería de Marina con especialización en inteligencia. Ha ocupado cargos en la Unidad de Inteligencia Naval, fue director de Inteligencia en Tlaxcala y se desempeñó como jefe de áreas de personal y logística dentro de la Marina, además de coordinar unidades operativas.
Córdoba se suma a este patrón con el nombramiento de Luis Ángel Vargas Miranda, capitán de la Secretaría de Marina, quien anteriormente fue director general del Instituto de la Policía Auxiliar del Estado de Guerrero. Su llegada consolida la presencia de perfiles militares en municipios de la zona centro del estado.
En contraste, Minatitlán es uno de los pocos municipios donde la seguridad pública permanece en manos de un perfil civil. El titular de Seguridad Pública Municipal es José Alberto Ortiz Zambrano, ratificado por el alcalde Guillermo Reyes Espronceda.
Aunque no se cuenta con información detallada sobre su formación profesional más allá de su grado de licenciatura, en 2025 enfrentó señalamientos públicos por parte de elementos de la corporación, quienes denunciaron presuntos actos de corrupción, acoso laboral y carencias de insumos.
En la zona norte, Tuxpan designó como responsable de la seguridad municipal a Raymundo Torres Cruz, teniente de fragata de la Infantería de Marina, reforzando la presencia de mandos navales en municipios estratégicos por su actividad portuaria y económica.
San Andrés Tuxtla también se inscribe en esta tendencia, aunque con información limitada. Medios locales refieren que Víctor Manuel Rojas, nuevo director de la policía municipal, se formó en las filas militares, sin que exista documentación pública que detalle su trayectoria o grado.
En San Rafael, la única información disponible indica que el mando policial recae en el capitán Mario Pérez Botello, sin mayores datos sobre su carrera o adscripción específica dentro de las Fuerzas Armadas.
Papantla representa otro de los casos donde la seguridad no está encabezada por un perfil militar. Caín Hernández Gamboa fue ratificado como comandante de la policía municipal y es elemento de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, lo que lo ubica entre los pocos mandos con formación policial estatal identificable.
Poza Rica, uno de los municipios con mayor presupuesto, mantiene al frente de la seguridad a Édgar Castro Meza, egresado de la Heroica Escuela Naval y actual comandante de navío de Infantería de Marina.
Su trayectoria incluye mandos de sección, compañía y batallón, así como funciones de instructor dentro de la Marina. Además, ha ocupado cargos municipales como director de Tránsito y coordinador de la Policía Municipal en Córdoba.
En Tantoyuca, el comandante de la policía municipal es Leonardo Tirado Hernández, quien forma parte de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, sumándose al reducido grupo de municipios donde la seguridad no está en manos de un mando militar.
Cosoleacaque aparece entre los municipios con mayor presupuesto, aunque la información pública disponible sobre Claudio Ignacio Gómez es limitada y no permite acreditar su formación o trayectoria profesional.
Orizaba es otro de los municipios donde la seguridad está encabezada por un mando militar. El director de Seguridad Municipal es Alfredo Álvarez Valenzuela, capitán, quien fue funcionario en Tlaxcala. Su nombramiento ha generado señalamientos en medios de comunicación, donde se advierte preocupación por acusaciones previas de desaparición forzada y acoso sexual, sin que exista información oficial que aclare su situación jurídica.
En Boca del Río, la seguridad pública municipal está a cargo de Ubaldo Vidal Martínez, capitán del Ejército en retiro, lo que refuerza la presencia de perfiles castrenses en la zona conurbada Veracruz–Boca del Río.
Martínez de la Torre mantiene como comandante de la policía municipal a José Torres Reyes, oficial retirado de la Secretaría de Marina. Fue designado inicialmente en enero de 2025 durante la administración de Alfa Citlalli Álvarez Vázquez y ratificado a partir de 2026 por el alcalde Modesto Velázquez Toral, de Morena.
En los municipios de Carrillo Puerto, Álamo, Ixtaczoquitlán y Pueblo Viejo, no existe hasta el momento información pública acreditable sobre el nombre o la trayectoria de quienes encabezan las corporaciones de seguridad municipal, una ausencia de datos que contrasta con el peso presupuestal y la relevancia de estos ayuntamientos.
En conjunto, la configuración de los mandos de seguridad en los municipios con mayor presupuesto de Veracruz para 2026 confirma una tendencia clara hacia la militarización de la seguridad pública a nivel local, con una presencia dominante de perfiles provenientes de la Marina y el Ejército, frente a una minoría de mandos civiles y una opacidad persistente en varios casos.