Xalapa, Ver. (AVC) — Luego de la denuncia pública del presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Veracruz por la subvaluación de bienes municipales en Mixtla de Altamirano, se confirmó que la práctica también ocurrió en Hidalgotitlán, donde unidades con alto valor comercial fueron autorizadas para su venta como desecho ferroso, según acuerdos publicados en la Gaceta Oficial del Estado del 8 de octubre.
En el acuerdo legislativo, el Congreso autorizó al Ayuntamiento de Hidalgotitlán la enajenación de 12 unidades vehiculares y maquinaria de propiedad municipal, bajo el argumento de que presentaban condiciones físicas y mecánicas que las clasificaban como desecho ferroso.
Sin embargo, entre los bienes incluidos se identificaron casos con avalúos muy por debajo de su valor real. Destaca una pickup Toyota modelo 2022, valuada oficialmente en 120 mil pesos, pese a que su precio de mercado supera los 400 mil pesos.
En el mismo listado aparece un Chevrolet Aveo modelo 2015, con un avalúo de apenas 3 mil pesos, así como una pickup Chevrolet modelo 2017, valuada en 20 mil pesos, montos que contrastan con su valor comercial.
El acuerdo también contempla unidades de carga y maquinaria pesada. Entre ellas, un camión volteo Kenworth modelo 2009, valuado en 70 mil pesos, y una motoconformadora Caterpillar 130G, con avalúo de 280 mil pesos, pese a que este tipo de equipo alcanza precios muy superiores en el mercado especializado.
Estos avalúos fueron aprobados pese a tratarse de bienes que, por su tipo y año, aún conservan un valor económico significativo.
Mixtla de Altamirano: el antecedente
En el caso de Mixtla de Altamirano, además de camionetas y maquinaria, se detectó la inclusión de vehículos recientes y de alto valor clasificados como chatarra. Entre los casos documentados se encuentra una Ford Ranger Raptor 4x4 modelo 2023, valuada en 60 mil pesos, y una retroexcavadora CASE, con avalúo de 40 mil pesos, ambos con precios de mercado que superan ampliamente los montos autorizados.
Los casos de Hidalgotitlán y Mixtla evidencian un patrón de subvaluación extrema en la enajenación de bienes municipales, lo que implica una posible pérdida del patrimonio público. Las autorizaciones, avaladas por el Congreso, abren cuestionamientos sobre los criterios técnicos utilizados para clasificar estos bienes como desecho ferroso y sobre la supervisión de los procesos de valuación.