Xalapa, Ver.- (AVC) El aumento en la demanda de servicios en consultorios adyacentes a farmacias (CAF) refleja barreras estructurales de acceso y descontento con el sistema público de salud en México, lo que evidencia la necesidad de mayor regulación sanitaria en la práctica médica y en la prescripción de medicamentos.
Así lo señala la investigación “Análisis de la utilización y prescripción de medicamentos en consultorios adyacentes a farmacias”, realizada por Citlalli Hernández Posadas, egresada de la Maestría en Salud Pública de la Universidad Veracruzana.
El estudio, dirigido por la académica Julieta López Vázquez, del Instituto de Salud Pública, advierte un crecimiento acelerado de estos consultorios, asociado a la crisis del sistema de salud pública, lo que ha llevado a la población a buscar alternativas privadas de bajo costo.
No obstante, se identifica un conflicto de interés, ya que el modelo de negocio puede influir en la prescripción de medicamentos, al estar vinculada con la venta en farmacias. Además, se alerta sobre la falta de supervisión estricta en la calidad de la atención.
De acuerdo con los resultados, 40% de las personas encuestadas no cuenta con seguridad social, mientras que quienes sí la tienen evitan acudir a instituciones como el IMSS o el ISSSTE debido a los tiempos de espera prolongados y la distancia geográfica.
La investigación, basada en datos recabados directamente de 224 usuarios, revela que el perfil predominante es el de mujeres jóvenes en edad productiva, con niveles de educación media y superior.
Además, se identificó que el uso frecuente de los CAF está asociado a personas con capacidad de pago, lo que indica que su elección responde también a factores de conveniencia y rapidez, y no únicamente a la falta de acceso a servicios públicos.
En cuanto a la atención médica, se detectó un predominio en la prescripción de antibióticos, analgésicos y antihistamínicos, lo que abre el debate sobre el uso racional de medicamentos y el riesgo de resistencia antimicrobiana en la región.
Finalmente, la investigadora reiteró la necesidad de fortalecer la supervisión y regulación sanitaria, con el objetivo de garantizar que la atención médica y la prescripción de fármacos respondan al bienestar del paciente y no a intereses comerciales.