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Xalapa, Ver.- (AVC) (AVC) Eran las 17:39 horas cuando el alcalde de Úrsulo Galván, Bertín Bravo Montero, salió del recinto principal del Congreso de Veracruz, aprovechando el receso decretado por los diputados antes de continuar con la sesión privada en la que se vota la solicitud de declaración de procedencia en su contra. Rodeado por una nube de reporteros, fotógrafos y camarógrafos que apenas le permitían avanzar, el edil caminó entre empujones mientras reiteraba que es inocente y que, precisamente por ello, decidió acudir personalmente al Congreso, aun cuando sabe que el dictamen de la Comisión Instructora propone retirarle el fuero. “No soy un delincuente”, insistió una y otra vez, mientras avanzaba con dificultad entre las preguntas de los medios. En los alrededores del Palacio Legislativo permanecían varias camionetas de la Policía Ministerial, lo que incrementó la tensión durante su salida. Antes de abandonar el recinto aseguró que volvería en unos minutos y explicó que únicamente saldría acompañado de su abogado. Al llegar a la esquina del edificio, por momentos pareció desorientado sobre hacia dónde dirigirse. En medio de los cuestionamientos de los periodistas —entre ellos si temía ser detenido una vez que concluyera la votación— evitó profundizar en sus respuestas. Instantes después arribó una camioneta blanca de lujo. El alcalde subió al vehículo y se retiró con la promesa de regresar al Congreso para conocer el resultado de la votación, que se desarrolla a puerta cerrada entre los diputados locales.
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