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Viernes 23 de abril de 2021
2020: Un año de película

Actualizado: 2020-12-29
2020: UN AÑO DE PELÍCULA

Adán Cabral Sanguino

Este año por terminar pasará a la historia como una película cuya trama no pudo ser escrita ni por el mejor guionista cinematográfico. Y si existiera, tal vez, sería una fusión entre Alfred Hitchcock, Quentin Tarantino, Steven Spielberg, Luis Buñuel y Guillermo del Toro, con el debido respeto, por la admiración que les tengo.

En el plano internacional, el 2020 inició con el peligro latente de una Tercera Guerra Mundial, debido a la muerte del general iraní Qasem Soleimani durante un ataque aéreo por parte de Estados Unidos, lo cual elevó la tensión entre Washington y Teherán, recrudecida por el ataque a dos bases militares de EU en Irán y el derribamiento de un avión ucraniano que dejó 176 muertos.

Asimismo, este año será recordado también porque, aunque casi no hubo movimientos telúricos de alto impacto (en México, el sismo de 7.5 afectó, en junio, a la CDMX y Oaxaca, primordialmente), sí se registraron varios fenómenos astronómicos, tales como el meteorito que cayó en Japón; un eclipse penumbral visto en América, Australia y algunas zonas de Asia; dos lluvias de estrellas; un eclipse total de Sol y la conjunción de Júpiter y Saturno. En cambio, el rumor de que el asteroide 1998 OR2 chocaría con la Tierra en abril y acabaría con los humanos sólo fue una alarma innecesaria, ya que otros asteroides han pasado más cerca de nuestro planeta sin consecuencias fatídicas.

Otros sucesos que sacudieron el mundo fueron los incendios en Australia y Chernobyl; la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit); las inundaciones en Indonesia; la caída en el precio del petróleo; la presunta muerte de Kim Jong-un; la trágica explosión en Beirut; el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio para 2021; el fallecimiento de Diego Armando Maradona y las polémicas elecciones presidenciales de EU, en las que resultó ganador Joe Biden.

En plena epidemia, tras la muerte de George Floyd en Estados Unidos, Anonymous reapareció en mayo con fuertes revelaciones sobre el Vaticano, Donald Trump, Jeffrey Epstein, Michael Jackson y Lady Di, las cuales se volvieron tendencia en las redes sociales.

Después de detectarse el primer caso el 31 de diciembre de 2019 en Wuhan, el brote de coronavirus fue declarado como pandemia por la Organización Mundial de la Salud en marzo de este año. A partir de ese momento, en nuestro país, hemos vivido una pesadilla que puede analizarse desde diferentes perspectivas. En mi caso, prefiero revisarla desde el plano psicosocial.

Con la llegada del Covid-19 hemos experimentado diversos cambios en nuestra forma de vivir, trabajar, comunicarnos y socializar. También es posible que nos hayamos enfrentado a ciertas pérdidas, como el fallecimiento de un ser querido, el desempleo o el cambio en nuestros proyectos de vida. En consecuencia, es normal –en esta etapa de una «nueva normalidad»- vivir una etapa de duelo, es decir, una reacción emocional de adaptación, mismo que trataré de recordar de manera colectiva, ya que, aunque viajamos en la misma tormenta, lo hacemos desde distintos barcos.

En marzo, se desbordó una psicosis social con el inicio del confinamiento y las compras de pánico. El cloro, el gel antibacterial y el papel sanitario escasearon; la movilidad se redujo y el ambiente se tornó lúgubre. Las escuelas cerraron y, de la noche a la mañana, incursionamos en la actual educación remota de emergencia. No podemos decir educación a distancia porque las condiciones socioeconómicas no lo permiten. Quédate en casa era la consigna.

Después, pasamos a la negación y resignación. Entendimos que esto iba para largo. No sería una cuarentena. La infodemia de las redes sociales propició suicidios y agresiones al personal médico, hasta que las autoridades pusieron orden. No faltaron las fake news que afirmaban la inexistencia del coronavirus o que se trataba de una conspiración del gobierno. Y hubo ingenuos que lo creyeron. A mediados del año, vino la adaptación, con las emociones a flor de piel, fuimos sentando las bases para nuestra recuperación mediante un proceso de resiliencia.

Con el otoño vino el hartazgo social del confinamiento y, con ello, la realización de eventos irresponsables como fiestas clandestinas, partidos de fútbol, convivios, entre otros, que propiciaron el incremento de contagios, lamentables fallecimientos y el retorno al semáforo rojo epidemiológico, en algunas entidades. Tras el anuncio de la llegada de las vacunas a México, esta situación se agudizó porque, ahora, buena parte de la población vive en una «distorsión cognitiva», o sea, con la falsa creencia de que la epidemia ya está resuelta. En el 2021 seremos testigos de una transición hacia algo parecido a nuestra realidad antes de la pandemia, rebrotes, protestas de los “antivacunas”, una paulatina recuperación económica y las repercusiones de los escándalos políticos de este cinematográfico año. Sin embargo, y pese a todo, será un 2021 de esperanzas, ya que, aunque no sepamos cómo, ni cuándo, esto también pasará y saldremos fortalecidos, como en otros momentos difíciles de nuestra historia.

Adán Cabral
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