Siguenos
Domingo 20 de mayo de 2018
La mayor elección de la historia de México.

Actualizado: 2018-05-03


Dra. Ana Beatriz Lira Rocas
Universidad Veracruzana

Que las atrocidades del PRI, PAN o PRD, en el poder son de magnitudes espectaculares, innegable, MORENA aún no gobierna y lo poco que está gobernando desde su rebautizo, tampoco nos tiene felices, como igualmente no envía una buena señal sumar a sus filas a los que, dentro del PRI, PAN o PRD, han formado parte de los gobiernos o sindicatos coludidos. Así que la Regeneración, como no sea que incluya la limpieza de culpas por una vía desconocida, no se comprende, ya que son las mismas personas con un nuevo color.

Mientras tanto la pobreza, -que es lo que más nos debería ocupar-, ha adquirido un carácter estructural, las medidas que, en el discurso, se han tomado para abatirla, la han consolidado. La política social convertida en un gran negocio, el absurdo en sus reglas de operación, los proveedores designados para acatar las mismas, concentrados siempre en el centro del país y propiedad de los propios políticos. Y un largo etcétera, la han hecho un elemento estructural de la economía. Pero puede ser más grave si se opta por quien pretende no solo continuar, sino profundizar tales condiciones con más amplias medidas de asistencialismo y no con generación de riqueza, que es la otra óptica desde la cual se puede abordar el problema, es decir, como la ausencia de riqueza.

Por otro lado, el crimen organizado coludido no solo con los cuerpos castrenses, sino con administraciones de cualquier ámbito de gobierno, aporta nuestro segundo gran problema: la inseguridad. En principio fue la simbiosis entre empresarios y políticos, hoy tenemos una perversa relación entre empresarios, criminales y políticos. No perdamos de vista que, para mover las toneladas de droga, las armas, las casas de seguridad, se requieren aviones, bodegas, camiones y demás logística que es provista por particulares.

En ese ajo ha entrado mucho más que el PRI, PAN o PRD, por hablar de los partidos más representativos. La enfermedad, el deterioro y abandono de los valores, la acogida de antivalores es generalizada. Cada pueblo tiene el gobierno que merece. Duro, molesto pero real. En Veracruz, nuestro pobre y deteriorado estado, otrora granero y yunque de la Nación, recordamos bien los días en que el “Tío Fide” era la alegría del pueblo, yendo lo mismo a actos de gobierno que a bautizos o conciertos, apadrinando bebés, quinceañeras, bodas, regalando billetes de 500 pesos cuando llegaba a la cuenca del Papaloapan, y todo el mundo feliz de ir a “saludarlo” y tomar su billetito. Anda mijito ve para que te toque algo, ¿algo de qué? ¿de la corrupción del estado? ¿de lo que se roban los políticos? Entonces el problema no es que roben, sino que no les toque a los inconformes, es pregunta.

O, ¿acaso ingenuamente creían que era su propio dinero? Parece que es irrelevante la respuesta, siempre que se reparta. Esa es una premisa de éxito en la administración pública, repartir, salpicar. Y lo mismo sucedió después de los saqueos a supermercados de 2016, con el gobierno actual, solo que ahí no eran 500, sino 2000 pesos, ¡para los ladrones! Nótese los sutiles mecanismos de complicidad que el político va propiciando y que la sociedad veracruzana ha aceptado.

De esta manera hemos llegado al límite del absurdo, al escenario kafkiano, de un gobierno federal regalando televisores por el apagón analógico para que La Rosa de Guadalupe pueda seguir adormeciendo, -por decirlo diplomáticamente-, a sus seguidores. Y la gente feliz de recibirlos, cual regalo personal de quien lo entregaba, o del titular, cuando esa misma gente es testigo y víctima del déficit inmenso en materia de servicios de salud, de hospitales, sólo como un ejemplo.

Así que, aún cuando no agrade es importante demostrar que no solo es el gobierno, la sociedad también ha sido cortoplacista, también ha visto solo el momento y no la consecuencia, ni la sutil forma en que ha quedado coludida con acciones irregulares, ilegales.

Ahora enfrentamos el mayor reto de la democracia, la elección más grande de nuestra historia, nuestro deseo es que no se resuelva sin tener en cuenta la historia, los hechos objetivos. El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. Podemos votar castigando, si, en realidad es que lo que se espera que suceda, pero eso no nos va a salvar de consecuencias peores, porque siempre puede ser peor, todos los escenarios, por terribles que parezcan, son susceptibles de empeorar.

Sin embargo, decir son todos iguales, ya que le toque robar a otro y con suerte hace las cosas mejor, es un riesgo monumental. Lo es sobre todo para la clase media, los que hemos trabajado toda la vida por una casa, por el negocio familiar, por la seguridad de la educación de nuestros hijos. Por triste que sea, el pobre, en un escenario peor sigue siendo pobre, el rico se va del país con negocio y dinero, y sigue siendo rico. Los que nos quedamos somos la exigua clase media. Esos pocos que pagamos los impuestos con los que se regalan televisores y billetes. Si queremos escuchar un discurso que enardezca los ánimos hay muchas palabras para escribir, el tema es a dónde vamos como país y a dónde nos puede llevar una administración peor a las que hemos tenido.

Con lo cuál la pregunta inminente es ¿por quién votar? ¿a quién le damos la confianza y el altísimo honor de gobernar Veracruz y México, de representarnos en el Congreso de la Unión? ¿cómo identificar la estrategia ideal que debe seguir la ciudadanía?

Si los partidos no nos representan, las coaliciones insensatas e incoherentes, aún se alejan más de los colectivos y las personas que un día se identificaron con una u otra. Sólo nos resta la opción de mirar a las personas, de elegir al individuo abstrayéndolo del color y revisar su conducta individual, su moral, su trabajo, su patrimonio y el origen de este. Necesitamos gobernantes con vergüenza, que les preocupe que sus hijos deban bajar la cabeza por sus actos, con una pareja que no permita que las hordas adulantes lo despeguen del suelo, alguien con probada solvencia moral, con historias de vida transparentes. Los hay, al menos quien esto escribe ubica candidatos probos, uno para gobernador y cuando menos otro para senador y de distinto partido.

Otro asunto de vital relevancia es justamente no dar a un solo hombre, -ni partido-, el poder absoluto, ya lo dice muy claro Enrique Krauze desde el prólogo de su imperdible libro “El pueblo soy yo”, el poder absoluto ha encarnado siempre en tiranos. Con lo que demuestra que una mayoría dominante, en este caso, para el presidente, sería la certeza del fracaso. En resumen, la ciudadanía debe repartir el poder, vigilando que su voto favorezca a partidos distintos para el Congreso de la Unión y para la Presidencia.

El ejercicio no es sencillo, pero es mucho lo que nos jugamos, sobre todo insisto, la clase media. La historia universal nos dice que la clase más importante para el desarrollo de un país es justamente la clase media, en ella va el peso del cambio y del mercado interno. No es sencillo comprender cómo se mueve la historia y la economía, más aún cuando no existe la comunicación política que explique al pueblo el por qué de los actos de gobierno, pero es lo que hay y sobre lo que debemos decidir, de momento no tendremos más elementos que éstos.

Cuando menos una certeza debemos tener, si la macroeconomía, es decir, esas variables como el PIB, la inflación, la deuda externa, las reservas, el tipo de cambio, van bien, efectivamente hay riquezas que crecen desmesuradamente, pero si van mal, si el tipo de cambio se dispara, si la inflación se desborda, nos va muy, pero muy mal a ¡todos! Y la fragilidad de ellas está vinculada a la especulación, a lo que el mundo crea que está pasando o pasará y, por supuesto, a los actos de gobierno.

Parafraseando a Krauze, terminamos diciendo que debe privar la razón y debe servir la experiencia.
Beatriz Lira Rocas
Beatriz Lira Rocas
Entradas
AVC Noticias 2013 - Contacto redaccionavc@hotmail.comDiseño Amarillo Estudio • Programación Firewall Soluciones