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Sábado 25 de noviembre de 2017
Analfabetismo financiero: el gran negocio de las reparadoras de Crédito

Actualizado: 2017-09-04
“DEBO NO NIEGO; PAGO LO JUSTO”

Teresa Carbajal

Analfabetismo financiero: el gran negocio de las

Reparadoras de Crédito

En los últimos cinco años el 58% de las personas que se han acercado al Barzón a exponer su caso, y solicitar orientación por estar enfrentando problemas de deuda, son mujeres. Además, de que las anécdotas más vívidas de cobranza abusiva que recuerdo, han sucedido también en contra de mujeres.
Por ello voy a traer a este espacio, una anécdota que me narró la Profesora Maricarmen -como cariñosamente la conocemos los barzonistas- quien al principio de su moratoria en el pago de Tarjetas de Crédito, guiada por el interés de querer llegar “a un arreglo” con el Banco se presentó en la sucursal de apertura de su cuenta para dar a conocer la problemática personal que estaba viviendo y por la cual se encontraba impedida para pagar, de momento.
Así, después de esperar un par de horas (pues no sabían a donde turnar su caso) apenas llevaba menos de cinco minutos relatando su caso, cuando fue interrumpida por el ejecutivo bancario que la atendía, con la siguiente pregunta:
¿Maestra, verdad?, ¿Me dijo Usted que era maestra? -Y en ese momento se le iluminó el rostro a Maricarmen- acostumbrada a ser siempre abordada por sus ex alumnos, quienes al reconocerla le gritaban: ¡Maestra! Deteniéndose a saludarla, abrazarla y decirle que la recordaban con profundo cariño.
Por lo que entusiastamente pensó -“este joven debió haber sido mi alumno y si es así entonces me va a comprender, y alguna opción de solución me ofrecerá, y así, resolveré mi problema”-. Pero lo que siguió, estaba muy lejos de la realidad. El ejecutivo después de confirmar que su ocupación era ser Maestra, continuó:
“…no le da vergüenza, a mí me daría vergüenza que usted fuera mi maestra y estuviera tan endeudada y no quisiera pagar”, ¿Eso les enseña a sus alumnos? ¿Les enseña a no pagar sus deudas?
Con un nudo en la garganta, sintió realmente no solo vergüenza, sino miedo, pues el ejecutivo le advirtió que si continuaba en moratoria sería embargada. Claro, esto sucedió hace algunos años, cuando la cobranza abusiva era tolerada y permitida, ante la ausencia de disposiciones legales que la hicieran punible.
En los tiempos en que acercarse al Banco no era opción, porque salías de ahí lastimado, desolado, humillado, y sin resolver tu deuda. Surgieron empresas denominadas Reparadoras de Crédito, que hasta la fecha “plagan” de publicidad las redes sociales e invaden con sus anuncios cualquier sitio al que vayamos en internet.
Su principal ofrecimiento es recibir y atender todas las llamadas de los despachos de cobranza y “negociar a tu nombre” con el Banco. Previo estudio en el que relacionan cuanto ganas, cuanto gastas y cuanto puedes destinar a pagar tus deudas, ofreciéndote que obtendrán descuentos para ti de hasta el ochenta por ciento del total de la deuda. Oiga Usted, ¡Un descuentazo! Y mejor aún, ofrecen hasta “reinsertarte en el mundo financiero”, al lograr que –una vez saldadas todas tus cuentas- te vuelvan a dar crédito.
Tal éxito tuvieron las Reparadoras de Crédito, que hoy hasta Comparadores de Recuperadoras existen, para que puedas elegir la más cercana a tu domicilio. Sin embargo, estos intermediarios que prometen hacerte ahorrar y conseguir una buena quita, no son gratuitas, cobran gastos de administración, cuotas y un porcentaje sobre lo que logran rebajarte (aunque todas operan de modo distinto), sin embargo, más allá de que te cobren por sus servicios, porque es comprensible que nada es gratuito.
Hay aspectos que debemos tener en cuenta, antes de comprometerte: si la negociación que la reparadora haga de tu caso, se complica, tendrás que contratar a un abogado de las opciones que ellos te dan, es decir, la asesoría legal en caso de juicio no está incluida en el pago inicial que les haces; en algunos casos la reparadora administra tu ahorro y si debes menos de treinta y cinco mil pesos no eres alguien que les interese.
Solo hacen negociaciones con Bancos o casas de cobranza que quieran negociar con ellos; quedan excluidas, las cajas populares, las cooperativas de ahorro y crédito, y las sociedades de préstamo inmobiliario. Y dentro de los riesgos se encuentra que si les entregas dinero, y fueras víctima de fraude al no encontrarse reguladas, no puedes acudir a una institución gubernamental que te proteja por lo que tendrás que demandar por tu cuenta. No pueden garantizarte el resultado de la negociación y si se diera el caso de incumplimiento, como sus contratos no son supervisados por ninguna autoridad, si firmas algo que no te convenga, el mismo contrato se usará en tu contra.
Muy a mi modo y en resumen diré, que el éxito de las reparadoras es la falta de educación financiera en las personas; por lo que sigue siendo un imperativo el que los gobiernos garanticen un nivel básico de educación financiera en los ciudadanos, para convertirlos en su primera línea de protección ante los abusos, bancarios y de particulares.
¡Hasta la próxima!
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