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Miércoles 29 de marzo de 2017
Inseguridad: El eterno problema

Actualizado: 2017-03-06
FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO

DESDE A JANELA

INSEGURIDAD: EL ETERNO PROBLEMA.

En los últimos días hemos visto cómo han aumentado tanto los delitos denominados como de “alto impacto” como los que son menores, siendo dicho aumento a tal grado que incluso ha tenido que llegar la Gendarmería Nacional para intentar imponer el orden en la entidad.

Así mismo hemos visto, por desgracia ya no con estupor debido a que nos hemos acostumbrado, al igual que los niños de Afganistán lo hicieron con la guerra, como dejaron amontonados en la vía pública cadáveres en Boca del Río, o como un día sí y otro también aparece algún muerto en la zona de Córdoba-Orizaba, en Poza Rica y/o en Coatzacoalcos, así como los asaltos a mano armada en Veracruz, Jalapa y prácticamente en toda la entidad.

Y ¿Qué ha pasado?, ¿Por qué estamos así?; muchos son los factores pero podemos resumirlos en tres: la histórica inseguridad nacional, la docena trágica que vivimos en Veracruz entre 2004 y 2016 y la indolencia de las autoridades actuales para combatir el crimen tanto organizado como común.

En cuanto al primero de ellos tenemos que decir que México siempre ha tenido un Estado débil en cuanto a cumplir una de sus funciones básicas, el mantenimiento de la seguridad interna y quizá la única época en que hubo un verdadero orden fue en tiempos de Don Porfirio, cuando se crearon los cuerpos de policía rurales, mejor conocidos como lo “Rurales”, quienes fueron hechos a la imagen y semejanza de los “Rangers” de Tejas y que en verdad acabaron con los delincuentes en los caminos, ya que los cazaban como conejos y cuando los capturaban los ahorcaban sin mayor trámite, quienes fueron creados para terminar con la gran cantidad de delincuentes que fueron heredados del Juarismo y de la época de Lerdo; sin embargo fueron la excepción en un país caracterizado por una gran cantidad de motines y asonadas, mismos que hubo prácticamente desde la independencia en 1821 y que de manera intermitente siguieron hasta 1994 con los alzamientos de Chiapas y que por lo mismo, siempre fue incapaz de imponer el orden en su territorio.

Claro, a lo anterior hay que añadirle ciertos traumas como el llamado “Síndrome de Tlatelolco”, que consiste en la incapacidad permanente de las fuerzas del orden para imponerse frente a cualquier manifestante, principalmente en la Ciudad de México pero que se replica en cualquier rincón del país y el cual vemos incluso dentro de la guerra contra el crimen organizado, ya que existen casos en los que surgen recomendaciones (que no acusaciones) de la CNDH en contra de marinos, porque según ellos, violan los derechos humanos de los delincuentes y sin embargo no hacen más que cumplir con la tarea encomendada o sea mantener el orden y ya ni para qué hablar de lo que dijo el “Rayito de Esperanza” (AMLO), cuando en Tepic intervino un helicóptero artillado de la Marina para someter a unos delincuentes atrincherados en una edificación, quien como ya antes dijimos, sostuvo que se cometió una “masacre en contra de menores (de 30 años)”; en fin este es un panorama de lo que nos espera si semejante personaje llega a la presidencia, la impunidad total.

De la docena trágica (2006-2018), ya no podemos decir más, todo se sabe; ya que con Herrera y Duarte el crimen organizado y el no tanto, florecieron a su máxima expresión, incluso al grado de que en cualquier tertulia se sabía de extorsiones y amenazas sufridas por cualquier persona y cuando se denunciaba, quedaba el denunciante expuesto a cualquier represalia, ya que el crimen organizado y el Estado eran prácticamente uno mismo y ejemplos de lo anterior hay muchos, de hecho cualquier veracruzano puede decir que en aquellos tiempos sufrió o supo de alguna extorsión o secuestro, principalmente durante el gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

Es decir, fueron los tiempos en los que el Estado como autoridad local tocó fondo, ya que hasta el propio Herrera estaba no solo coludido sino que incluso trajo a las peores mafias del crimen organizado a la entidad, ya que antes de su gobierno poco se sabía de crímenes brutales y sistemáticos y mucho menos se sabía de que quienes denunciaban algo relacionado a esos crímenes eran entregados por las autoridades.

Ahora bien, vamos con el tercer elemento y ése es de la indolencia de las autoridades actuales; misma que vimos reflejada en las declaraciones del gobernador de Veracruz, quien dijo que la guerra anunciada en un cartel junto a los cadáveres abandonados en Boca del Río (vil práctica que debe de repudiar cualquier persona que tenga conciencia), no era una guerra en contra del Estado, sino que es una guerra entre bandas delincuenciales; ¡Por favor!, cualquier acto que viole la ley es algo que el Estado en sus tres niveles debe de combatir y por lo mismo es reprobable que el ejecutivo, cualquiera que éste sea, quiera esconder la cabeza como el avestruz.

No, no es válido decir que no es una guerra contra el Estado, ya que sí lo es en contra de la sociedad y el Estado es un ente regulador de la sociedad, quien tiene entre sus funciones mantener el orden y perseguir al crimen y si un gobernante pretende abdicar de ese deber, en todo momento se le debe de exigir su cumplimiento, ya que el dar seguridad es una función básica del Estado con la misma o más importancia que dar el acceso a la salud o a la educación y cualquier gobernante que no reconozca al crimen organizado como un problema de primer nivel, no puede llamarse a sí mismo como gobernante.

Por lo tanto debemos de exigir al gobernador que vea ese problema como una afrenta en contra de los veracruzanos y por tanto hacer que reconozca el problema como propio del estado que gobierna y actúe en consecuencia, ya que la inseguridad ahí está y es éso, inseguridad, independientemente de si es un enfrentamiento entre bandas del crimen organizado o si es un ataque a una tienda de conveniencia y a cualquiera de esos casos el gobernador lo debe de ver como un ataque a los veracruzanos y por ende, debe de combatirlo frontalmente sin buscar excusa alguna.

No pasamos por alto el que haya presionado a la federación para el envío de fuerzas federales al estado de Veracruz ni el que se esfuerce por restructurar a las policías estatales, incluso viendo la posibilidad de volver a poner en funcionamiento las policías intermunicipales en las grandes conurbaciones de la entidad; sin embargo todos esos esfuerzos quedan opacados con esas declaraciones irresponsables, las que al viejo estilo tratan de minimizar el problema.

Efectivamente la inseguridad es un eterno problema no solo de Veracruz ni del país, ya que en todo el mundo siempre ha habido delincuencia por muchas razones, sin embargo lo que sí cambia es como se le combate por los diversos Estados e incluso en esa diferencia radica el nivel de vida de cada país, ya que los que tratan con mayor seriedad y efectividad el problema, son los llamados países desarrollados.



felfebas@gmail.com

Twitter: @fefebas

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